Este policy brief analiza las respuestas de 196.593 estudiantes de II medio al Cuestionario del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) 2025, el cual consulta por seis finalidades de uso de herramientas de inteligencia artificial generativa (IAG). El cuestionario SIMCE evalúa el uso de sistemas de IAG en tres dimensiones, académica, bienestar y acompañamiento, y ocio.
Nuestros resultados muestran que el uso de IAG entre los estudiantes es prácticamente universal y multipropósito. Un 95,4% de los estudiantes emplea la herramienta con alguna finalidad académica, un 87,9% lo hace con fines recreativos y un 79,6% para finalidades vinculadas al cuidado de sí. Tres de cada cuatro estudiantes utilizan la IAG en las tres dimensiones. Adicionalmente, un 64,1% de los estudiantes declara haber recurrido alguna vez a la IAG para contar problemas personales y pedir consejos. Específicamente, un 44,1% lo hace al menos una vez al mes y un 19,0% casi a diario.
Se observan variaciones en las frecuencias relativas de uso según las características de los establecimientos y de los estudiantes. La proporción de estudiantes que declara usar la IAG para fines académicos al menos una vez al mes aumenta con el grupo socioeconómico del establecimiento, de 78,8% (ingresos bajos) a 87,3% (alto ingresos). En sentido contrario, el uso para bienestar y acompañamiento disminuye a medida que aumenta el grupo socioeconómico, de 62,6% a 50,4%. La dimensión de ocio permanece prácticamente constante entre los grupos. El mismo patrón se reproduce según dependencia administrativa (por ejemplo, particular pagada, pública o municipal).
La evidencia sugiere que el foco de la discusión de política debe desplazarse. El problema ya no es principalmente el acceso a la herramienta, sino la finalidad con que se utiliza y las condiciones institucionales que explican por qué esa finalidad varía sistemáticamente según la posición social del establecimiento. Ello supone incorporar la composición del uso como objeto de monitoreo, fortalecer la enseñanza explícita de los usos de mayor exigencia cognitiva y revisar la suficiencia de los dispositivos de acompañamiento socioemocional disponibles en las comunidades educativas.