El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL) afecta entre un 6% y un 15% de los niños y niñas en edad preescolar a nivel internacional. Su detección e intervención temprana, especialmente antes de los 3 años, sigue siendo escasa en niños y niñas de habla hispana. Un ensayo clínico aleatorizado reciente en EE. UU (Institute for Education Sciences #: R324A190177; Vanderbilt University) evaluó una intervención bilingüe (inglés – español) para niños y niñas de 30 a 36 meses con TDL. La intervención constó de 18 sesiones presenciales de trabajo directo con el niño/a y 18 sesiones con el cuidador principal, realizadas en modalidad híbrida (presencial y online). Las sesiones con el cuidador se enfocaron en la entregar y practicar estrategias para que el cuidador pudiera implementarlas directamente con el niño en las interacciones cotidianas, actuando como mediador de la intervención. En total, la intervención contempló de 36 sesiones.
Los cuidadores que recibieron acompañamiento aumentaron significativamente su número de prácticas lingüísticas ricas y contingentes durante el juego y la lectura compartida, y mantuvieron esta ganancia hasta 12 meses después de finalizada la intervención. Las prácticas lingüísticas ricas y contingentes se refieren a turnos comunicativos del adulto que responden a la comunicación del niño/a, amplían un turno previo del adulto añadiendo nueva información, o se producen tras una pausa de aproximadamente tres segundos cuando el niño/a no ha tomado un turno comunicativo. Estos turnos proporcionan modelos lingüísticos ricos, como sustantivos específicos, verbos conjugados y oraciones simples. Más aún, a los 4 años, solo un 55% de los niños y niñas del grupo de intervención aún cumplía criterios diagnósticos de TDL, frente a un 92% en el grupo control. En ambos grupos, el puntaje promedio de lenguaje se mantuvo por debajo de lo esperado para la edad. Sin embargo, los niños y niñas del grupo control tenían mayor probabilidad de puntuar al menos una desviación estándar bajo ese promedio, el umbral que define el diagnóstico de TDL, mientras que los del grupo de intervención se acercaron más al rango esperado para su edad.
Si bien en Chile no existen estudios de prevalencia poblacional del TDL; se puede estimar cifras cercanas a las internacionales (en torno al 7 % en edad preescolar; Tomblin et al., 1997). El país no cuenta con un sistema de detección ni intervención del lenguaje para menores de 3 años. A partir de los 3 años, los niños y niñas con diagnóstico fonoaudiológico de trastorno específico del lenguaje (TEL, la categoría vigente en la normativa chilena) pueden matricularse en las escuelas especiales de lenguaje, un sistema paralelo a la educación parvularia regular que los atiende hasta los 5 años 11 meses (Granada-Azcárraga et al., 2023). Un estudio cualitativo con cuidadores en Santiago muestra que las familias suelen sospechar dificultades de lenguaje alrededor de los 2 años, pero el diagnóstico formal y el ingreso a servicios especializados recién ocurren cerca de los 4, y por lo general a través de la postulación a una escuela especial de lenguaje más que del sistema de salud (Muñoz-Lizana et al., 2026).