Este policy brief presenta los resultados del proyecto de innovación docente «Guía interactiva para el desarrollo de competencias socioemocionales en la formación inicial docente», implementado durante el segundo semestre de 2025 en el Programa de Formación Pedagógica en Enseñanza Media (PFP) de la Universidad del Desarrollo. La iniciativa benefició a 50 estudiantes y generó evidencia sólida sobre el impacto de intervenciones estructuradas en el desarrollo de competencias socioemocionales clave para el ejercicio docente. Los hallazgos, respaldados por triangulación metodológica (encuestas pre/post, notas de campo, certámenes y focus group), sustentan recomendaciones concretas para programas de formación pedagógica, instituciones de educación superior y tomadores de decisión de política educativa nacional.
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La formación docente enfrenta actualmente el desafío simultáneo de ampliar la cobertura, responder al déficit global de profesores y asegurar estándares de calidad acordes con las crecientes exigencias de los sistemas escolares contemporáneos. Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2025), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2025) y la Organización de las Naciones Unidas Chile (ONU Chile, 2026) han advertido que la escasez docente constituye uno de los principales riesgos para la sostenibilidad de los sistemas educativos, especialmente en contextos de vulnerabilidad territorial y desigualdad de acceso. La UNESCO proyecta que serán necesarios aproximadamente 44 millones de docentes adicionales hacia 2030, situación que evidencia la necesidad de diversificar las rutas de acceso y formación hacia la profesión docente. En Chile, estas tensiones se expresan con particular intensidad en regiones con menor disponibilidad de oferta académica y en estudiantes que requieren compatibilizar estudios, trabajo y responsabilidades familiares.
En este escenario, la formación docente online ha adquirido creciente relevancia como mecanismo para ampliar oportunidades de acceso y fortalecer la disponibilidad de profesionales en territorios históricamente excluidos de la oferta presencial. La expansión de modalidades virtuales e híbridas, acelerada globalmente tras la pandemia, ha impulsado nuevas discusiones sobre calidad, flexibilidad y aseguramiento de los aprendizajes en educación superior. Sin embargo, el debate público continúa tensionado entre la necesidad de ampliar cobertura y los cuestionamientos respecto de la capacidad de estas modalidades para desarrollar competencias profesionales complejas como las requeridas para el ejercicio docente.
Este policy brief analiza el potencial de la formación pedagógica online para contribuir a disminuir brechas territoriales en el acceso a la profesión docente, considerando evidencia nacional e internacional sobre aprendizaje adulto, educación digital y aseguramiento de la calidad. La evidencia revisada, incluyendo marcos desarrollados por organismos como Quality Matters y estudios internacionales sobre educación online, muestra que las modalidades virtuales pueden alcanzar altos niveles de efectividad cuando se sostienen sobre condiciones institucionales robustas, tales como diseño instruccional especializado, interacción sistemática, monitoreo continuo, acompañamiento académico y socioemocional, formación práctica situada y vinculación activa con el sistema escolar.
Asimismo, el análisis evidencia que el principal desafío no radica en la modalidad online en sí misma, sino en las condiciones pedagógicas, tecnológicas y organizacionales que estructuran las experiencias formativas. En consecuencia, se recomienda avanzar hacia marcos específicos de aseguramiento de la calidad para programas de pedagogía online, fortaleciendo criterios asociados a acompañamiento estudiantil, prácticas profesionales supervisadas, pertinencia territorial y evaluación continua de resultados formativos e inserción laboral.
El Sistema de Admisión Escolar (SAE), es el principal mecanismo de acceso a establecimientos con financiamiento público en Chile. Si bien ha contribuido a eliminar prácticas de selección arbitraria, aumentar la transparencia del proceso y favorecer una mayor inclusión de estudiantes con Necesidades Educativas Especiales, durante la última década también ha enfrentado crecientes cuestionamientos respecto de su legitimidad social, especialmente por el uso del sorteo aleatorio en establecimientos sobredemandados, la ausencia de reconocimiento al mérito académico y las limitaciones para resguardar los proyectos educativos institucionales. En este contexto, el informe analiza una encuesta aplicada a 959 apoderados a nivel nacional, con el propósito de conocer su evaluación sobre el funcionamiento del SAE y el apoyo a posibles reformas.
La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) puede fortalecer los procesos de toma de decisiones estratégicas en educación al actuar como un mediador cognitivo que amplía las capacidades de análisis y deliberación de los equipos directivos. Esta es la principal conclusión de un estudio cuasi-experimental realizado con estudiantes de un programa de Magíster en Liderazgo Educativo, quienes resolvieron un caso complejo de colaboración inter-escolar bajo condiciones de uso y no uso de IAG.
A partir del análisis de las conversaciones de los grupos de trabajo mediante ATLAS.ti, se identificaron diferencias relevantes en los procesos de razonamiento desarrollados por los equipos. Los grupos que utilizaron IAG generaron un mayor número de alternativas, desarrollaron procesos más robustos de justificación estratégica y exhibieron procesos de deliberación más articulados que aquellos
observados en los grupos de comparación.
Los resultados muestran que la IAG no sustituye el juicio profesional, sino que favorece procesos de evaluación crítica, contextualización y deliberación que permiten integrar las recomendaciones generadas por la tecnología con el conocimiento experto de los participantes. Su
principal aporte no radica en automatizar decisiones, sino en enriquecer la calidad del análisis que las sustenta. Estos hallazgos sugieren la necesidad de avanzar hacia modelos de formación directiva que incorporen la IAG como herramienta de apoyo al razonamiento estratégico, promoviendo un uso crítico y responsable orientado a fortalecer la toma de decisiones en contextos educativos complejos.
Chile logró un avance histórico: la proporción de no lectores de libros cayó 17 puntos porcentuales entre 2017 y 2024, del 51,8% al 34,9% de la población. Sin embargo, este crecimiento no se tradujo en mayor profundidad lectora: la mediana de libros leídos por placer se mantiene en 3 al año, y el 28,4% de los lectores activos leyó solo 1 libro en el último año. Simultáneamente, la lectura digital casi duplicó su prevalencia —del 25,5% al 42,9%— transformando el ecosistema lector sin que las políticas públicas se hayan adaptado. La literatura especializada advierte que los beneficios cognitivos y educativos de la lectura son acumulativos y se concentran en quienes leen con regularidad, no en quienes leen esporádicamente (Cunningham & Stanovich, 1998; Allington & McGill-Franzen, 2021). Se recomienda reorientar la política pública desde el acceso hacia la consolidación del hábito lector, con estrategias diferenciadas para el entorno digital.
Este Policy Brief analiza la paciencia lectora—capacidad de sostener la atención durante la lectura—como predictor del comportamiento lector adulto. Con datos de la Encuesta Nacional sobre Comportamiento Lector y Prácticas Culturales 2024 (n=6.529), evidencia que los adultos con alta paciencia terminan 2,1 veces más libros por ocio que quienes reportan baja paciencia, y que las experiencias lectoras infantiles predicen ambos resultados. Advierte que las políticas chilenas de fomento lector priorizan el acceso al libro e ignoran el desarrollo de esta capacidad atencional. Recomienda intervenciones tempranas, lectura sostenida en aula e incorporar la paciencia lectora como indicador en diagnósticos nacionales.
El Policy Brief N°31 de la Facultad de Educación UDD analiza los Planes de Mejoramiento Educativo (PME) 2025 de 6.221 establecimientos chilenos y revela que solo el 1,1% menciona la inteligencia artificial generativa. La cifra contrasta con datos de TALIS 2024 y un estudio UDD-Fundación Irarrázaval, donde el 75% de los docentes valora la IA para planificar clases y el 64% la considera útil en su labor. El documento evidencia una contradicción entre el uso cotidiano de la IA en aulas y su ausencia en la planificación institucional, señalando la falta de un marco estratégico en el sistema escolar.
En este policy brief se presentan hallazgos de un análisis que exploró cómo las políticas públicas chilenas definen y dan operatividad a las Bibliotecas Escolares CRA. Lo anterior en un contexto donde el desarrollo de habilidades informacionales, incluidas las digitales, es indispensable para la participación, la empleabilidad y la ciudadanía. El análisis muestra que las bibliotecas son operacionalizadas principalmente como proveedoras de recursos y servicios, más que como espacios pedagógicos activos. A nivel internacional, en cambio, las bibliotecas escolares se conciben como espacios instruccionales que fomentan literacidades. Los hallazgos evidencian que predomina una lógica numérica que orienta su evaluación y funcionamiento. Esta configuración limita acciones pedagógicas y contribuye a la marginación del rol docente del personal bibliotecario. Se recomienda redefinir el rol del personal que trabaja en las bibliotecas, estableciendo lineamientos que las y los posicionen como actores pedagógicos centrales y activos.
Este policy brief presenta un análisis de la formación en inclusión declarada por programas profesionales en Chile, a partir de datos recopilados de 516 programas pertenecientes a diversas instituciones de educación superior que se encuentran informadas en la base de datos oficial de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). De estos programas hay 58 (11.2%) de educación parvularia, 73 (14.1%) de educación básica, 304 (58.9%) de educación media, 21 (4.1%) de combinaciones de estos niveles, y 60 (11.6%) de educación especial. Los resultados muestran que el 71.6% de los programas incluyen menciones a inclusión o diversidad en su perfil de egreso y el 86.7% incorpora ramos de inclusión. Dado que no todos incorporan la inclusión como elemento de la formación, no hay contenidos estandarizados que garanticen un mínimo deseable de conocimiento y se rastrea escasa formalización de estos contenidos dentro de los planes de estudio; entonces, persisten brechas en la formación en inclusión en estas instituciones y programas.
El objetivo de este documento es analizar las brechas de acceso y valoración en la educación parvularia en Chile, proponiendo estrategias para superar desigualdades estructurales y culturales que afectan el desarrollo infantil temprano. El informe revela que, pese a una alta valoración simbólica, factores como la desconfianza institucional y la falta de información limitan la matrícula. Con la nueva Ley N°21.682, se recomienda avanzar en la obligatoriedad progresiva del prekínder y expandir la cobertura territorial. El estudio concluye que es fundamental fortalecer el vínculo con las familias y la legitimidad social del nivel inicial, garantizando que la educación temprana sea percibida como un derecho esencial para la equidad escolar futura.