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Educación UDD en El Mercurio con estudio de CILED sobre desarrollo actitudinal de estudiantes

Con distintos hechos que exponen cómo ha escalado la violencia escolar en el último tiempo como problemática (ver infografía), un equipo de las facultades de Educación, Psicología y Comunicación de la U. del Desarrollo elaboró un instrumento “para medir el nivel de desarrollo actitudinal de estudiantes frente a la comunicación no violenta (CNV)”.

“Este permitiría a las escuelas gestionar de mejor manera las expectativas y necesidades de los estudiantes, aportando en uno de los múltiples enfoques de la convivencia escolar”, señala el grupo de expertos, que efectuó el trabajo a partir de un concurso de investigación del Centro de Innovación en Liderazgo Educativo (Ciled).

El estudio se basó en el modelo de CNV del psicólogo estadounidense Marshall Rosenberg, que permitiría disminuir la aparición de conflictos interpersonales mediante la entrega de orientaciones para reestructurar la forma de percibir, comprender y comunicarse con uno mismo y los demás.

El instrumento contempla los cuatro componentes básicos para el desarrollo de la CNV: (1) observar sin juicios ni evaluaciones, (2) reconocer y expresar los sentimientos correspondientes, (3) identificar los deseos y (4) formular una petición dirigida a conseguir la meta.

La investigación se realizó en un colegio de 1.102 estudiantes en San Ramón, que atiende a una población estudiantil con alto Índice de Vulnerabilidad Económica (IVE) (90%).

Los resultados arrojan “una clara debilidad de los estudiantes en el componente 4”, dice el documento.

Agrega que “también presentó debilidad, en menor medida, el componente 1”, y que el componente 3, en el que identifican sus deseos, “presentó mayor fortaleza”.

María José Labrador, profesora de la Facultad de Comunicaciones de la UDD e investigadora principal del estudio, dice que los menores “están sabiendo observar una situación dada hasta cierto punto, expresar los sentimientos y las necesidades relativamente bien, pero no están sabiendo pedir ante esas necesidades, lo que ellos ven que pudiera mejorar en su entorno y con lo que no están satisfechos”.

“Cuando uno de los cuatro componentes del modelo de comunicación no violenta muestra un bajo nivel de desarrollo, significa que no es posible una comunicación efectiva y libre de violencia”, plantea.

Mónica Bravo, directora del Observatorio en Ciudadanía, Convivencia y Bienestar Escolar de la U. de La Frontera, recomienda aplicar la educación emocional en las aulas, donde se promuevan estilos de comunicación más activos, en vez de evitativos o pasivos.