En conjunto con su equipo, el académico Fernando Bolaños analizó cómo las políticas públicas definen el rol de las bibliotecas escolares en Chile. El documento concluye que, pese a su potencial pedagógico, estas suelen ser concebidas principalmente como proveedoras de recursos y no como espacios activos de aprendizaje.
La Facultad de Educación de la UDD publicó el Policy Brief N°30 titulado “Bibliotecas escolares CRA: ¿anexos pasivos o espacios de aprendizaje”, elaborado por el académico Fernando Bolaños. El documento examina cómo las políticas públicas chilenas conceptualizan y operacionalizan el rol de las Bibliotecas Escolares CRA dentro del sistema educativo, poniendo énfasis en su potencial para el desarrollo de habilidades informacionales en estudiantes.
El análisis muestra que, aunque el desarrollo de habilidades para interactuar críticamente con la información es cada vez más relevante en sociedades mediadas por tecnologías digitales, las bibliotecas escolares en Chile continúan siendo definidas principalmente como unidades de apoyo al proceso educativo, más que como espacios pedagógicos activos.
“El análisis evidencia que las bibliotecas escolares son operacionalizadas principalmente como proveedoras de recursos y servicios, más que como espacios pedagógicos activos”, explica Bolaños en el documento. Esta forma de conceptualizarlas, añade, limita su potencial formativo dentro de los establecimientos educacionales.
Para desarrollar el estudio, se analizaron documentos oficiales que regulan el funcionamiento de las bibliotecas CRA, como los estándares del Ministerio de Educación y los planes de formación para encargados, y se les comparó con estándares internacionales. Los resultados muestran que, mientras en Chile se enfatiza el acceso a recursos y la circulación de materiales, a nivel internacional las bibliotecas escolares se conciben como espacios instruccionales orientados al desarrollo de literacidades y habilidades informacionales.
En esa línea, el investigador sostiene que la política pública chilena reconoce la importancia de estas competencias, pero no logra traducir ese reconocimiento en un rol pedagógico claro para las bibliotecas. “La política pública chilena reconoce la importancia de las habilidades informacionales y el rol de la biblioteca escolar, pero configura a las bibliotecas como anexos pasivos, limitando su potencial formativo”, plantea.
El Policy Brief también advierte que el rol del personal bibliotecario aparece difuso y periférico en los documentos analizados, ya que no se especifican con claridad sus responsabilidades pedagógicas. Frente a ello, el estudio recomienda redefinir su función y reconocer formalmente a quienes trabajan en bibliotecas como actores educativos con responsabilidades formativas.
Entre las principales recomendaciones, el documento propone avanzar hacia una concepción de las bibliotecas escolares como espacios de aprendizaje activo, incorporar indicadores cualitativos que evalúen experiencias pedagógicas y fortalecer el rol educativo del personal bibliotecario.