La relevancia de la Neurociencia para la Educación

Magdalena VialeByN

Magdalena Viale Villa
Docente Facultad de Educación UDD
m.viale@udd.cl

La Neurociencia es posiblemente la disciplina que más avanzó en los últimos años.
El interés por las investigaciones científicas enfocadas en el funcionamiento del cerebro se ha ido convirtiendo en una tendencia a la que aún no se le conoce techo. Miramos la televisión, escuchamos la radio, leemos artículos en el diario, libros o internet y siempre están allí relacionadas con prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana.
Cada vez son más las disciplinas que se interesan por lo que la Neurociencia puede aportar a sus campos, tal es así que hoy se habla de conceptos como neuromarketing, neuroeconomía, neuroeducación, neuropsicología, entre muchas otras.

Pero entonces, ¿Qué son las Neurociencias?
La Neurociencia es la disciplina que se encarga del estudio del Sistema Nervioso, es decir la estructura, el funcionamiento del cerebro o el sistema mediante el cual opera la mente humana. Su tarea consiste en aportar explicaciones de la conducta de los seres humanos en términos de actividades del cerebro, es decir, cómo actúan miles y millones de células nerviosas para producir la conducta y cómo, a su vez, estas células se ven influenciadas por el medio ambiente.
A veces se escucha hablar de Neurociencia y otras veces de Neurociencias. Esta ambigüedad de usar el concepto en singular o plural radica en que la Neurociencia es en sí, un estudio interdisciplinario que incluye una conjunción de aportes de diferentes disciplinas científicas.
Ahora bien, dicho todo esto, ¿Por qué será importante que estudiantes de Educación se acerquen a conocer, estudiar, y apropiarse de las Neurociencias?
Porque la Neurociencia se encarga de desentrañar cómo es que se produce el proceso de aprendizaje; cómo el cerebro aprende, cómo guarda información, cómo olvida información y cuáles son los procesos biológicos que facilitan el aprendizaje. Todos procesos característicos de la educación.
Gracias a la Neurociencia conocemos cómo se formó el cerebro en la evolución y cómo se construye durante el desarrollo infantil, aportando al campo educativo conocimientos fundamentales acerca de las bases neurobiológicas del aprendizaje, la memoria, las emociones y otras funciones cerebrales que pueden ser estimuladas en la sala de clases. Asimismo, nos muestra cómo influyen factores súper importantes como la atención, la motivación, el estrés y las emociones.
Con estos conocimientos, los educadores podrán desarrollar estrategias, métodos y herramientas que permitan que la enseñanza y aprendizaje estén de acuerdo con el desarrollo del cerebro de la persona. Es decir, diseñar actividades que vayan de la mano de la maduración cerebral del niño.
La comprensión del cerebro no sólo puede ayudarnos a conocer cómo aprendemos sino también cómo podemos enseñar mejor.
Repetir y repetir datos hasta memorizarlos no es el mejor camino para aprender. Los estudios científicos demuestran que la emoción, el deporte, la sorpresa y la experimentación son algunos de los ingredientes claves.
La educación produce cambios profundos en el cerebro gracias a la gran plasticidad de este. Mientras más conozcamos el cerebro, mejor podremos diseñar escuelas y ambientes de aprendizaje que sean compatibles con él.
Por todos estos argumentos es que se hace fundamental fomentar la enseñanza de las Neurociencias en el currículo de los programas de formación de las educadoras. En sus manos estará acercar la ciencia al aula, sacar ventaja de lo que conocemos del cerebro para optimizar, mejorar y potenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Y para esto se necesita profesores motivados y motivadores, buenos gestores de las emociones en el aula, salas con ambientes ventilados, cómodos, incorporando ejercicio físico, una nutrición balanceada, un respeto a las horas del sueño, todos hábitos que favorecen el funcionamiento del cerebro y, por ende, el aprendizaje.

La neurociencia da los fundamentos científicos, pero son los educadores quienes deben aplicarlos en el aula.
¡Construyamos escuelas con cerebro!

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