¿Por qué promover Discusiones productivas con nuestros estudiantes?

KIOMI MATSUMOTO
DIRECTORA DE FORMACIÓN PRÁCTICA
kiomimatsumoto@udd.cl

KiomiEl desafío de lograr que nuestros estudiantes – pre escolares,  escolares y universitarios- aprendan de manera profunda y se involucren en el proceso de aprendizaje, exige docentes altamente competentes, capaces de responder a una realidad compleja y demandante  como es el aula, y hábiles en generar interacciones efectivas que provoquen aprendizaje y desarrollen el pensamiento de sus estudiantes.

En este sentido, es muy relevante que los docentes seamos capaz de generar y liderar en nuestros cursos, conversaciones o discusiones grupales en torno a un contenido, que tengan la finalidad de desarrollar el pensamiento y en las que tanto los estudiantes como los docentes nos involucremos. En esta práctica pedagógica, el profesor invita a los estudiantes a escucharse mutuamente, los incentiva y ayuda a clarificar y compartir sus propios pensamientos y profundizarlos, a mejorar la habilidad de comunicar su razonamiento  y a involucrarse y discutir las ideas de los demás. Esto les permite  ordenar sus pensamientos, explicarlos a otros, comprender más profundamente ideas y conceptos y por ende, mejorar su aprendizaje. Como podemos ver, se trata de una práctica pedagógica que resulta aplicable a un amplio rango de asignaturas, cursos y contextos, y que además resulta útil para el manejo de las diferencias entre los estudiantes.

El liderar este tipo de discusiones requiere que el docente se focalice en un contenido específico planificando con anticipación la tarea, pregunta o problemática en la que se basará la discusión y las interacciones que la facilitarán. Durante la discusión, el docente debe demostrar una escucha activa, logrando comprometer a todo el grupo para  que escuchen con atención, hablen e interpreten el pensamiento de otro, guiando la conversación para que no se pierda el foco y generando constantemente conexiones con el contenido a aprender o profundizar. Es necesario además, que use un lenguaje preciso y evidencias para respaldar lo que está diciendo,  ayudando a su vez a los estudiantes a ser cada vez más precisos y usar evidencias para respaldar sus comentarios.

Lo que comúnmente observamos en las aulas, y podría confundirse con una discusión productiva, es que el docente hace una pregunta a los estudiantes, escucha la respuesta de uno de ellos y señala si es correcta o no; o bien,  hace una pregunta a los estudiantes y uno tras otro la van respondiendo. Esas instancias no constituyen discusiones productivas pues  quienes participan, no logran visibilizar ni profundizar su pensamiento ni tampoco involucrarse en las ideas de otros.

Hay distintas estrategias que nos ayudan a liderar este tipo de discusiones, tales como parafrasear (… lo que tú estás diciendo es…), repetir (… puedes repetir con tus propias palabras lo que … acaba de decir?), razonar (… estás de acuerdo o en desacuerdo?, ¿Por qué?), sumar a otros (… ¿qué podrías aportar a lo que señala…?), esperar (… toma tu tiempo, te esperaremos), sostener el pensamiento (… ¿puedes dar un ejemplo de lo que afirmas?) y reconstruir (… lo que señala Juan constituye un ejemplo de lo que hemos venido aprendiendo).

De acuerdo a Grossman, P., Hammerness, K., & McDonald, M. (2009) es posible identificar un  grupo de prácticas pedagógicas como por ejemplo, el liderar una discusión productiva, que tienen el potencial de mejorar el rendimiento de los alumnos y permiten a quienes se inician en la tarea de enseñar,  aprender más acerca de los estudiantes y sobre la enseñanza, preservando la integridad y la complejidad de la enseñanza. Dada su relevancia, la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo ha incorporado en el trayecto formativo de sus estudiantes, su aprendizaje. En particular, los cursos de práctica ofrecen oportunidades en las que las estudiantes observan buenos modelos de docentes liderando discusiones productivas en contextos reales (por ejemplo a través de la observación de videos),  planifican instancias en las que se promueve este tipo de conversaciones y realizan procesos de micro enseñanza tanto en contextos de simulación como en terreno, en los que ponen en ejercicio las habilidades para liderar conversaciones productivas con sus alumnos. De esta manera, las nuevas generaciones de profesores y educadores egresados de esta Facultad, serán más expertos en esta práctica pedagógica, siendo capaces de liderar experiencias educativas de alto desafío intelectual.

Referencias
Ball, D., Forzani, F. (2009). The work of teaching and the challenge for teacher education. Journal of Teacher Education, 60 (5), 497-511.
Chapin, O’Connor, Canavan Anderson. (2009). Classroom Discussions: Using Math Talk to Help Students Learn. California, USA: Math Solutions.
Edwards-Groves, Hoare (2012): Talking to Learn: Focussing Teacher Education on Dialogue as a Core Practice for Teaching and Learning.  Christine Charles Sturt University. Australian Journal of Teacher Education Vol 37, 8, August 2012
Edwards-Groves, Anstey, Bull (2014). Classroom talk: Understanding dialogue, pedagogy and practice. Newtown, Sydney: Primary English Teaching Association Australia.
Grossman, P., Hammerness, K., & McDonald, M. (2009). Redefining teaching, re-imagining teacher education. Teachers and Teaching: Teacher college record, V 111, Number 9, 2055-2100.

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