Prueba PISA

A raíz de los resultados de los jóvenes de nuestro país en la ‘Prueba PISA 2012: Solución Creativa de Problemas’ y aprovechando el actual interés de la sociedad chilena por la educación, cabe preguntarse ¿para qué educamos a nuestros niños y jóvenes? ¿Para qué les enseñamos matemática, ciencias, historia, habilidades comunicativas y otras asignaturas escolares? Si bien podemos tener algunas diferencias en las respuestas, de seguro estaremos de acuerdo en afirmar que educamos para que los miembros de nuestra sociedad se puedan desenvolver en ella eficazmente.

Sin embargo, los resultados PISA nos ubican muy por debajo del promedio obtenido por los países de la OCDE. Las habilidades demostradas por nuestros jóvenes para resolver problemas en contextos cotidianos de manera creativa, nos sugieren que la enseñanza en Chile aún se focaliza demasiado en la transmisión de conocimientos por parte del profesor, buscando que los alumnos sean capaces de reproducir los contenidos adquiridos. En lugar de esto, lo que se espera de un ciudadano del siglo XXI es que cuente con las competencias para resolver problemas complejos, aplicar los contenidos a nuevos contextos y pensar reflexivamente. ¿Cómo podemos lograr esto?

Una vez más, la pieza clave son los profesores. Es el docente que está a cargo de un grupo de niños o jóvenes quien tiene la responsabilidad de desarrollar en ellos estas habilidades. Como sociedad tenemos la responsabilidad de generar los mecanismos para atraer, desarrollar y retener a los mejores profesionales hacia la docencia. Pero no sólo eso, debemos invertir los recursos donde puedan tener un mayor impacto, por ejemplo, atrayendo a los mejores profesores a las aulas o escuelas que presentan mayores desafíos en términos de aprendizaje de sus alumnos. Debemos generar los incentivos para que los mejores profesores quieran educar a los niños y jóvenes más vulnerables de nuestro país, mantengan sus altas expectativas y convicción de que las competencias pueden ser aprendidas y así nos ayuden a lograr el gran objetivo: que TODOS los alumnos desarrollen las habilidades necesarias para desenvolverse en la sociedad del siglo XXI.

 

Macarena Larrain Jory

Investigador y docente

Facultad de Educación

Universidad del Desarrollo

 

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