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Semana i: patrimonio oral, aulas inclusivas y abuelas que crían fueron algunos de los desafíos con que la Facultad de Educación UDD celebró los 10 años de esta actividad

Durante el 6, 7 y 8 de octubre, estudiantes de distintas carreras trabajaron en cinco desafíos propuestos por académicas de la Facultad de Educación, que los llevaron a salas de clases, parques y comunidades para diseñar soluciones reales a problemáticas de la infancia, la inclusión y el vínculo entre escuela, familia y entorno.

En el año en que Semana i cumple una década, la Facultad de Educación de la UDD participó en la décima versión del programa con cinco desafíos que pusieron a la infancia y a la escuela en el centro. Entre el 6 y el 8 de octubre, estudiantes de Pedagogía y de carreras como Diseño, Arquitectura, Psicología y Ciencias de la Salud trabajaron para responder preguntas concretas: cómo acercar a niños y niñas al patrimonio cultural, cómo rediseñar una sala para que nadie quede fuera, cómo acompañar a las abuelas que crían o cómo recuperar la capacidad de asombro frente a la naturaleza.

La Semana i es un programa académico intensivo de la UDD basado en desafíos propuestos por docentes, empresas e instituciones, que busca fortalecer las competencias genéricas de Visión Global, Emprendimiento y Liderazgo e Innovación a través de la colaboración y la interdisciplina. Los desafíos de la Facultad de Educación compartieron un rasgo común: salir del aula universitaria y trabajar con problemas, espacios y personas reales.

La oralidad como puente hacia el patrimonio

En «Conectando a niños/as con el patrimonio de Chile a través de la oralidad», liderado por la profesora Paula Vigorena, los equipos investigaron oficios tradicionales chilenos cuyos saberes se han transmitido de generación en generación de boca en boca, y que hoy corren el riesgo de perderse por la disminución de los espacios de encuentro entre generaciones. A partir de la escucha activa de relatos y voces de cultores, los estudiantes diseñaron experiencias educativas para niños y familias, como podcasts, cuentacuentos, juegos narrativos y recursos inmersivos.

«Los oficios tradicionales guardan una parte de quiénes somos, y esa memoria vive en la voz de sus cultores. Lo valioso de este desafío fue ver a los estudiantes escuchar primero y crear después: transformaron esos relatos en experiencias que un niño puede vivir, jugar y llevar a su casa para conversar con su familia. Eso es mantener vivo el patrimonio», destacó la profesora Paula Vigorena.

Diversamente: salas de educación inicial rediseñadas desde la inclusión

El desafío «Diversamente: creando espacios inclusivos para aprender», a cargo de la profesora María José Grez, partió de una pregunta directa: ¿puede la organización de una sala abrir o cerrar oportunidades de aprendizaje? Los estudiantes visitaron un colegio vulnerable, observaron salas de educación inicial y, con el apoyo de RealiTec UDD, simularon cambios y exploraron nuevas distribuciones del espacio para construir propuestas realistas que favorecieran la participación, la autorregulación y el bienestar de los niños y niñas, en línea con lo que plantean las Bases Curriculares de Educación Parvularia.

«El espacio también enseña. Una sala bien organizada puede ayudar a un niño a regularse, a participar y a sentirse parte del grupo, y una mal pensada puede dejarlo al margen. Lo innovador fue que los estudiantes pudieron observar una realidad concreta y luego probar sus ideas en un entorno simulado antes de proponerlas, lo que les permitió llegar a soluciones aplicables y no solo deseables», señaló la profesora María José Grez.

Abuelas al rescate: cuidar a quienes cuidan

Inspirado en una realidad cada vez más visible en Chile —miles de adultas mayores que asumen la crianza de sus nietos a tiempo completo—, el desafío «Abuelas al rescate: el doble desafío de envejecer y criar», liderado por la profesora Paz Valverde, reunió a estudiantes de Salud, Educación y Ciencias Sociales. Los equipos abordaron la sobrecarga biopsicosocial que enfrentan estas abuelas y las tensiones generacionales en la crianza, y diseñaron soluciones como bitácoras adaptadas y kits de mediación para construir alianzas horizontales entre los jardines infantiles y las personas mayores.

«Las abuelas son un pilar silencioso de la infancia en Chile, pero muchas veces llegan al jardín sin herramientas ni espacios pensados para ellas. Este desafío invitó a mirar la crianza desde una perspectiva intergeneracional: si cuidamos a quienes cuidan, protegemos también el desarrollo de los niños. Que estudiantes de salud, educación y ciencias sociales trabajaran juntos fue clave para proponer soluciones integrales», afirmó la profesora Paz Valverde.

Naturaleza y literatura para despertar el asombro

En un contexto en que las pantallas ocupan buena parte del tiempo de niños y adultos, el desafío «Despertar el asombro a través de la naturaleza y la literatura», conducido por la profesora Francisca Rodríguez, llevó a los estudiantes al Parque Huinganal para observar la biodiversidad local. Inspirados en el concepto de biofilia y en autores como Rachel Carson y Richard Louv, combinaron la observación del entorno con la literatura infantil y la creación colectiva para diseñar propuestas que fortalecieran el vínculo entre la comunidad y su entorno natural.

«Solo cuidamos aquello que conocemos y apreciamos. Este desafío partió por algo muy simple y a la vez muy poderoso: detenerse a observar una hoja o escuchar un ave. Desde esa experiencia, los estudiantes diseñaron propuestas para que niños y comunidades recuperen el asombro y se reconozcan como parte de su entorno. Formar docentes que sean agentes de cambio también pasa por eso», sostuvo la profesora Francisca Rodríguez.

Aulas que hablan: mobiliario para la inclusión

El desafío «Aulas que hablan: creando espacios inclusivos», a cargo de la profesora Consuelo Laclaustra, convocó a futuros profesores junto a estudiantes de Diseño y Arquitectura para repensar el espacio físico de la sala de clases tradicional. Frente al aumento de estudiantes neurodivergentes y con necesidades socioemocionales, y a la falta de recursos con que cuentan muchos equipos docentes, los grupos propusieron objetos y mobiliario incorporables al aula, fundamentados en datos y razonamientos pedagógicos.

«Las salas de hoy siguen pensadas para un estudiante promedio que no existe. Lo interesante de este desafío fue el encuentro entre la mirada pedagógica y la del diseño: los futuros profesores aportaron el conocimiento de lo que ocurre en el aula y los diseñadores y arquitectos la capacidad de traducirlo en soluciones concretas. El resultado fueron propuestas con fundamento, pensadas para un contexto educativo real», explicó la profesora Consuelo Laclaustra.