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Educación UDD reunió a expertos para pensar el futuro de la enseñanza del inglés en la era de la IA

En el seminario «The Future of English Language Teaching: Innovation and Technology», un panel integrado por Martín Sánchez, Martín Valdivia y Loreto Bravo coincidió en que la innovación educativa no depende de la herramienta, sino del docente que la usa con propósito. La jornada continuó con tres talleres prácticos sobre géneros textuales, productos digitales y desarrollo de aplicaciones con inteligencia artificial para la sala de clases de inglés.

La Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo realizó este 23 de octubre el seminario «The Future of English Language Teaching: Innovation and Technology», una instancia dirigida a profesores, coordinadores y profesionales que trabajan con el idioma inglés en establecimientos escolares, con el objetivo de desarrollar herramientas y habilidades tecnológicas para la sala de inglés como lengua extranjera e integrar enfoques metodológicos contemporáneos aplicables a la planificación curricular.

En la bienvenida, la directora de la carrera de Pedagogía en Educación Básica con menciones, Victoria Varas, situó la discusión en el escenario actual. Recordó que, según el estudio TALIS 2024 de la OCDE, más de la mitad de los docentes ya utiliza inteligencia artificial en su trabajo profesional, cifra que hoy podría bordear entre el 70% y el 80%, mientras que una investigación del académico Martín Valdivia mostró que, en 2025, solo el 1% de los planes de mejoramiento escolar mencionaba la IA. «Los profesores ya están usando la tecnología, pero el sistema educativo todavía no se ha adaptado a esa realidad», advirtió.

El panel, moderado por la coordinadora del área de Inglés, Consuelo Laclaustra, reunió a Martín Sánchez, fundador de School of Makers y alumni de Diseño Digital UDD; a Martín Valdivia, director del Magíster en Innovación Curricular y Evaluación Educativa UDD y doctor en Science, Technology, Engineering and Public Policy por University College London, y a Loreto Bravo, directora del Instituto de Data Science UDD y doctora en Ciencias de la Computación por Carleton University.

Ante la pregunta sobre qué significa innovar en educación, los tres panelistas coincidieron en separar la innovación de la tecnología. «Innovar en educación es cuando estudiantes o profesores pueden enseñar o aprender algo que antes no podían. No es el nuevo aparato, ni la nueva pantalla: es una evolución en la pedagogía», señaló Martín Sánchez. Para Martín Valdivia, en tanto, «es cualquier novedad aplicada en educación que genere nuevo valor, y en educación ese valor puede ser aprendizaje o desarrollo de los niños. Toda novedad que permita a nuestros estudiantes florecer puede considerarse innovación». Lorteo Bravo, por su parte, destacó que la innovación «no está necesariamente ligada a la tecnología, sino a cómo mejoramos la enseñanza y la capacidad de los estudiantes para aprender».

Del uso a la redefinición del aprendizaje

Martín Sánchez abordó la diferencia entre transformar el aprendizaje y simplemente digitalizar lo que ya se hacía, a partir del modelo SAMR del investigador Ruben Puentedura, que distingue entre sustitución, aumento, modificación y redefinición. «Pasar de una guía en papel a un formulario en línea, o de la pizarra a una pizarra digital, es solo digitalizar. El aprendizaje cambia cuando se crea una posibilidad nueva, como cuando los profesores descubrieron que un documento compartido permitía la escritura colaborativa en tiempo real. Quien cambia el aprendizaje es el profesor, y la pregunta que debe hacerse es cómo puede tomar esta herramienta para modificar o redefinir su forma de enseñar», afirmó.

Valdivia matizó que la sustitución no siempre es negativa: «Si dejamos de hacer ciertos cálculos a mano y usamos una calculadora, podemos destinar ese tiempo a un análisis más profundo. Depende del objetivo de aprendizaje de la clase».

Loreto Bravo compartió su propia experiencia como docente. Tras la irrupción de la IA generativa, rediseñó por completo un curso de diseño de bases de datos para trabajarlo con estas herramientas. Fue la profesora mejor evaluada de su facultad ese semestre, pero en el examen oral final constató que sus estudiantes no habían aprendido. «Les preguntaba por qué habían elegido ese diseño y me respondían que no sabían, que se lo había dicho la IA. Desde entonces aplico un 80-20: durante el 80% del curso trabajan a mano, sin computador, y en el 20% final les muestro cómo hacer con IA en cinco minutos lo que aprendieron durante el semestre. Tiene que haber un equilibrio», relató. Consuelo Laclaustra coincidió: «Me pregunto cuánto del procesamiento cognitivo estoy delegando en la herramienta y cuánto están procesando realmente mis estudiantes por sí mismos. Esa conciencia metacognitiva es lo que necesito de ellos».

¿Para qué aprender inglés si la IA lo escribe perfecto?

Ante la pregunta de qué se vuelve valioso en el aprendizaje de una lengua extranjera cuando la IA puede producir un inglés impecable, los panelistas ofrecieron respuestas complementarias. «Parte del aprendizaje está en la llamada lucha productiva: elegir la palabra correcta, equivocarse y darse cuenta del error. Además, no aprendemos idiomas solo para escribir buenos correos o traducir documentos, sino para comprender otras culturas», afirmó Martín Valdivia. Para Martín Sánchez, lo central es el propósito: «Lo valioso es lo que el estudiante quiere comunicar y cómo quiere hacerlo. Ese proceso de pensar antes de escribir es el que queremos que hagan antes de recurrir a la IA». La Dra. Bravo agregó una dimensión de desarrollo personal: «Aprender distintas lenguas tiene el poder de construir nuevas formas de pensar, y eso no se desarrolla pidiéndole a una IA que lo haga por nosotros».

Al cierre del panel, cada experto dejó un desafío a los asistentes. Martín Sánchez los invitó a «lanzarse completamente al agua» y crear una aplicación que les facilite el trabajo docente. La Dra. Bravo propuso elegir cada mañana una tarea tediosa y resolverla con IA, y sugirió que los estudiantes escriban letras de canciones en inglés y las musicalicen con herramientas de IA. Valdivia, por su parte, recordó a los profesores su principal fortaleza: «Ustedes son expertos en identificar cuándo alguien está aprendiendo. Prueben todo lo que puedan, pero no pierdan eso”.

Tres talleres para llevar la innovación al aula

Tras el panel de expertos, los asistentes participaron en tres talleres prácticos paralelos. En «Teaching English across the curriculum through genres», el profesor Gonzalo Chandía presentó cómo la pedagogía Reading to Learn (R2L) y el enfoque basado en géneros textuales permiten visibilizar las estructuras de los textos y desarrollar la lectura y escritura académica en distintas asignaturas.

En el taller «Beyond the Prompt: Designing Meaningful Digital Products in the EFL Classroom», el profesor Patricio Romero mostró cómo transformar actividades tradicionales en productos digitales auténticos, utilizando herramientas como Book Creator, Wikipedia y recursos educativos abiertos, siempre con foco en las habilidades del currículum.

Finalmente, en «From Idea to App: AI Development for the EAL Classroom», Evan Weinberg guio a los participantes para pasar de usar la IA como un simple chatbot a crear sus propias herramientas y aplicaciones para el aula mediante el diseño de prompts, sin necesidad de saber programar.