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Emol | Mauricio Bravo se refiere a informe OCDE sobre docentes no calificados

El dato revelado este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) volvió a encender las alertas sobre la situación de los docentes en Chile: el 23,4% de quienes se desempeñan en establecimientos públicos no está plenamente calificado, una proporción que supera ampliamente el promedio de los países de la organización.

Chile obtuvo un 23,4% versus el 9,1% registrado en promedio por otros países del organismo, es decir, más del doble.

Según explicó la OCDE, la categoría considera distintas situaciones: docentes que cuentan con las cualificaciones académicas pero carecen de la certificación o formación pedagógica requerida; profesores que poseen formación docente, pero no las credenciales académicas exigidas; o profesionales que no cumplen ninguno de ambos requisitos.

Más allá de la cifra, especialistas consultados por Emol plantean que el resultado del informe Panorama de la Educación 2026 debe ser leído como parte de un problema más amplio que enfrenta el sistema educativo chileno, con especial énfasis en la dificultad para atraer, distribuir y retener profesores en determinadas asignaturas y establecimientos.

(…) Para Mauricio Bravo, vicedecano de la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo (UDD), uno de los puntos a destacar es «un problema de atractivo y retención de la profesión. En Chile, los profesores presentan una probabilidad de satisfacción laboral 21 puntos porcentuales inferior a la de trabajadores de otras ocupaciones. Por lo tanto, el problema no se reduce a cuántos jóvenes ingresan a pedagogía, también importa cuántos profesores ingresan efectivamente a las escuelas y cuánto tiempo permanecen en ellas».

Evidenciando con cifras, Bravo afirmó que «entre 2025 y 2026, la matrícula nueva en pedagogías cayó 12,4% y que entre 2016 y 2025 desaparecieron 460 programas regulares de pedagogía. Además, el caso de Chañaral (que alcanzó un 40,2% de profesores no plenamente cualificados) ilustra que la dificultad es geográficamente desigual».

«La dimensión geográfica agrega un problema de equidad porque si los docentes plenamente cualificados son más difíciles de atraer hacia determinadas zonas, los estudiantes pueden tener condiciones educativas diferentes dependiendo de la región o comuna donde estudian», dijo Bravo.

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