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El Mercurio | Mauricio Bravo comenta resultados de radiografía del conocimiento pedagógico de los docentes

No basta con dominar una asignatura para enseñar bien. Saber cómo organizar una clase, mantener la atención de los estudiantes, adaptar las estrategias de enseñanza, evaluar el aprendizaje y generar un ambiente propicio en el aula forman parte del llamado conocimiento pedagógico, una competencia que por primera vez fue medida en los docentes chilenos mediante el módulo Teacher Knowledge Survey (TKS) de Talis (Teaching and Learning International Survey) 2024.

En la medición participaron ocho países: Chile, Croacia, Marruecos, Polonia, Portugal, Arabia Saudita, Sudáfrica y Estados Unidos. Los resultados sitúan a Chile por debajo del promedio de la OCDE y entre las tres naciones con menor desempeño del grupo evaluado (ver infografía).

Entre los principales hallazgos, un informe al respecto del Centro de Estudios del Ministerio de Educación muestra que los profesores que trabajan en establecimientos de administración privada obtienen, en promedio, 259,1 puntos, mientras que quienes se desempeñan en establecimientos públicos alcanzan 248,2, una diferencia de 10,9 a favor del sector particular. El documento destaca que esta brecha es considerablemente mayor que la registrada entre los países de la OCDE que participaron en la medición, donde la diferencia no resulta estadísticamente significativa.

“Revertir” las diferencias

A nivel nacional, el 60,7% de los docentes se ubica en el nivel “consolidado” de conocimientos pedagógicos, mientras que un 21,9% alcanza solo el “fundacional” y un 17,3% llega al “avanzado”. Es decir, solo cerca de uno de cada cinco profesores demuestra un dominio avanzado de las competencias pedagógicas evaluadas.

Mauricio Bravo, vicedecano de Educación de la U. del Desarrollo, considera la brecha como “relevante”, y sostiene que “una posible explicación de esta diferencia es que los establecimientos privados tiendan a concentrar docentes con mayor preparación pedagógica debido a procesos de contratación más selectivos. A ello podrían sumarse mejores condiciones laborales y mayores oportunidades de desarrollo profesional, como acceso a capacitación, mentoría y acompañamiento pedagógico. Asimismo, estos establecimientos pueden desenvolverse en entornos escolares de menor complejidad, lo que facilita la consolidación y aplicación del conocimiento pedagógico en la práctica”.