Señor Director:
Un estudio nacional reciente, que recoge las reflexiones de más de 100 niños de entre 4 y 8 años, muestra que ellos piden más juego, naturaleza y vínculo afectivo con sus educadores. No es un capricho, es una necesidad para su desarrollo.
El juego es la metodología por excelencia del aprendizaje infantil, y la naturaleza, su mejor escenario. Un entorno que invita a explorar, desafiarse y jugar libremente. En este proceso, un adulto que acompaña y sostiene entrega la seguridad emocional necesaria para atreverse, equivocarse y descubrir.
El Aprendizaje al Aire Libre (AAL) integra estas dimensiones y permite desarrollar el currículum mediante experiencias activas, significativas y conectadas con el entorno, en sintonía con el desarrollo integral y el bienestar socioemocional. La evidencia refuerza esta urgencia, los niños chilenos acumulan cerca de 6 mil horas de déficit de juego, solo el 26,4% cumple la actividad física diaria recomendada por la OMS y la mayoría supera las dos horas diarias de pantallas. Países como Reino Unido, Noruega, Finlandia, Australia y Canadá ya reconocen el AAL en sus políticas.
Chile también debe avanzar. La educación debe asegurar más espacios de juego, naturaleza y vínculo para nuestra infancia.
María Luisa Salazar Preece
Directora Pedagogía en Educación de Párvulos
Universidad del Desarrollo