Señor director:
El reciente encuentro nacional de directores, impulsado por el Gobierno, constituye una valiosa señal de reconocimiento hacia quienes lideran diariamente los establecimientos educacionales del país. Durante las últimas dos décadas, Chile ha consolidado una sólida trayectoria en liderazgo escolar, desarrollando políticas, programas de formación e investigación que hoy lo posicionan como un referente en América Latina. Sin embargo, el desafío actual parece ser otro. Más que seguir preguntándonos quiénes deben liderar las escuelas, resulta pertinente reflexionar sobre cómo toman decisiones las que conducen. Los directores enfrentan diariamente problemas de alta complejidad y sus decisiones influyen directamente en las oportunidades educativas de miles de estudiantes.
En este contexto, la inteligencia artificial podría transformarse en una herramienta de apoyo para el análisis y la evaluación de alternativas. No busca reemplazar el juicio profesional de los directores, sino fortalecerlo mediante un mejor procesamiento de información y una toma de decisiones más informada.
Si los directores son, efectivamente, el corazón de los proyectos educativos, como se señaló en el encuentro, quizás el próximo paso sea preguntarnos cómo fortalecer las capacidades cognitivas y profesionales que les permitan liderar en contextos cada vez más complejos. La discusión sobre el futuro de la educación no solo pasa por quién dirige las escuelas, sino también por cómo se construyen las decisiones que orientan su desarrollo.
Armando Rojas Jara
Académico Facultad Educación UDD
