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Vicedecano presenta libro que examina los desafíos y transformaciones de la universidad contemporánea

El textoUniversidad entre invención y herencia: el trabajo de las ciencias sociales y humanidades”, coeditado por el vicedecano de Educación UDD, Mauricio Bravo, y el académico José Joaquín Brunner, fue presentado en una conversación que convocó a autoridades académicas y de gobierno en torno a los grandes desafíos de la educación superior contemporánea.

La Facultad de Educación de la UDD fue el escenario de una reflexión profunda sobre la institución universitaria y sus tensiones en el siglo XXI. Con la presencia de académicos, autoridades y público vinculado al mundo de la educación superior, se presentó el libro Universidad entre invención y herencia: el trabajo de las ciencias sociales y humanidades, una obra colectiva que reúne ensayos de cerca de treinta autores y autoras provenientes de distintas disciplinas y casas de estudio.

La obra, coeditada por Mauricio Bravo, PhD en Educación Superior por la Universidad de Leiden y vicedecano de la Facultad de Educación de la UDD, y por José Joaquín Brunner, profesor emérito de la Universidad Diego Portales e investigador del Instituto de Alta Investigación de la Universidad de Tarapacá, propone un análisis crítico de los procesos que están reconfigurando la educación superior: la digitalización, la burocratización, la presión por métricas de rendimiento y las crecientes amenazas a la autonomía universitaria.

El acto fue inaugurado por Eugenio Guzmán, decano de Educación UDD, quien situó el debate en una perspectiva histórica de larga data. «La universidad tiene más de ocho siglos de existencia. Ha permanecido a pesar de la caída de gobiernos y de transformaciones radicales», señaló. Para el decano, esa persistencia no es casual: «La universidad no nació de decretos, nació de una pregunta. Significa una corporación, un conjunto de personas unidas por un objetivo común que buscaba que las verdades no fueran acabadas. Este libro plantea preguntas y propuestas que llaman a pensar».

Por su parte, Fernanda Valdés, subsecretaria de Educación Superior del Ministerio de Educación, valoró la publicación como un aporte oportuno al debate público sobre el sistema universitario. «Es un libro generativo: no cierra el tema, abre la discusión», afirmó. La subsecretaria identificó una serie de factores que están modificando profundamente el ecosistema de la educación superior: «La expansión del sistema, el factor demográfico, los acelerados cambios tecnológicos que han transformado cómo enseñamos y cómo aprenden los estudiantes, y las mutaciones en la industria y el mercado laboral. Todas estas variables muestran que el sistema se está modificando. Necesitamos mirar la universidad y pensar cómo la renovamos».

Por su parte, Mauricio Bravo explicó el espíritu que guía el proyecto editorial. «Este libro no surge al azar. Surge de una invitación deliberada a pensar la universidad en un contexto de cambio acelerado», señaló, y subrayó que el resultado no pretende ofrecer respuestas unívocas: «No es una línea recta. Es un mosaico, una conversación pública que no busca una sola voz, sino precisamente lo contrario: diversidad, contraste, fricción intelectual».

Marcelo Arnold-Cathalifaud, académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y uno de los autores incluidos en el volumen, destacó el valor reflexivo de la obra. «El libro puede entenderse como una autodescripción de la universidad: un ejercicio en que ésta se observa a sí misma desde la pluralidad de miradas de cerca de treinta autores y autoras provenientes de las ciencias sociales y las humanidades», señaló. Arnold-Cathalifaud subrayó además la pertinencia de esta perspectiva para el contexto local: «Para las universidades chilenas, este gesto resulta especialmente relevante, porque matiza los reduccionismos tecnocráticos o políticos que tienden a comprender la universidad solo como objeto de gestión, regulación, eficiencia o disputa ideológica, restituyendo su espesor crítico, cultural, intelectual y reflexivo».

Mauro Basaure, académico de la Facultad de Ciencias Sociales y director del doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual, de la Universidad Andrés Bello, ofreció una reflexión profunda sobre los desafíos a los se enfrenta la universidad. Para él, el texto revela que la complejidad de la universidad contemporánea no admite soluciones simples. «Este libro muestra, aunque sea indirectamente, que no es recomendable pensar la universidad contemporánea a partir de elecciones entre oposiciones simples. No basta elegir entre Estado o mercado, autonomía o regulación, humanidades o utilidad», planteó. Basaure argumentó que tanto la herencia como la invención que nombra el título del libro son conceptos que deben ser cuestionados: «La herencia no llega intacta: está dañada, burocratizada, masculinizada, mercantilizada, fragmentada. Y la invención tampoco es inocente: puede ser imaginación pública, pero también managerialismo, ranking, algoritmo o mera adaptación competitiva». Su propuesta fue clara: «La reflexión que cabe conducir no debe quedar enclaustrada simplemente en elegir entre invención y herencia. De lo que se trata es de aprender a habitar reflexivamente la tensión entre ambas».

Finalmente, José Joaquín Brunner cerró la presentación con una intervención que situó el debate universitario en el contexto de uno de los fenómenos más disruptivos de la actualidad. Para el académico, el título de la obra captura una tensión que es inherente a la institución: «Invención y herencia nombra una tensión natural y cotidiana. La universidad contemporánea es al mismo tiempo invención -organización global, con tecnología, infraestructura, gobernanza-, y herencia, con la libertad de cátedra y la idea de una comunidad de maestros interesados por el saber». Brunner advirtió que ninguna perspectiva logra resolver del todo esa tensión, especialmente en el momento actual: «Por primera vez en la historia surge una inteligencia no biológica capaz de crear conocimiento: la inteligencia artificial. La universidad es uno de los lugares donde se está indagando y dándole forma a este desplazamiento».

En ese marco, el académico reivindicó el rol insustituible de las ciencias sociales y las humanidades dentro de la institución universitaria: la universidad las necesita para sostenerse como espacio crítico y de interpretación del mundo, pero ellas también necesitan a la universidad para existir y proyectarse. Una interdependencia que, a su juicio, se vuelve aún más decisiva en la era de la inteligencia artificial.