Señor Director:
Hace unos días se publicó en el Diario Oficial la nueva ley sobre convivencia escolar, buen trato y bienestar en las comunidades educativas, fruto de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación y el de Seguridad. Lo celebro sinceramente.
Es positivo constatar que cuando existe un propósito común relevante, es posible aunar esfuerzos y avanzar con celeridad en beneficio de la comunidad. Sin embargo, no deja de ser lamentable que iniciativas como esta surjan a partir de situaciones que nos afectan profundamente como sociedad. Se promulga una ley en una semana en que la violencia escolar colmó los titulares de las noticias. Y eso nos debe llevar a preguntarnos algo urgente.
¿Por qué esperar la contingencia para generar rapidez en políticas públicas y promulgación de leyes? Hace años que leyes como la sala cuna universal o el establecimiento de un nivel educativo obligatorio desde la primera infancia están esperando. ¿Debemos esperar a sucesos catastróficos en estas áreas para aspirar a un sistema educativo más justo y preventivo?
María Luisa Salazar Preece
Directora Pedagogía en Educación de Párvulos
Universidad del Desarrollo