Hay quienes acostumbran a bajar la vista frente a un formulario, a fingir que no alcanzan a ver un letrero y preguntar a menudo “¿qué dice ahí?”. No saber leer ni escribir suele vivirse así: de forma silenciosa, con vergüenza e inventando pequeñas estrategias para ocultarlo. De acuerdo con las proyecciones del Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), 16,5 millones de habitantes mayores de siete años cuentan con estas habilidades.
Sin embargo, sobre 405 mil personas hoy declaran ser analfabetas. Esta cifra sería un piso, y es que no tener estas habilidades sigue siendo motivo de pudor, por lo que el número real podría incluso ser mayor. No deja de preocupar la estimación de que casi 81 mil niños de entre 7 y 14 años no están alfabetizados en Chile, pese a encontrarse en un rango etario en que esto ya debería estar consolidado dentro de la trayectoria escolar.
Mauricio Bravo, vicedecano de Educación en la U. del Desarrollo, comenta que “el problema de la alfabetización en Chile ya no es solo aprender a leer y escribir, sino desarrollar comprensión lectora. Preocupa que todavía haya niños en edad escolar que no han adquirido plenamente la lectura y la escritura. Esto revela desafíos persistentes en la alfabetización inicial del sistema escolar”.
Según el Simce 2025, el 27% de los alumnos de 4° básico se ubica en el nivel Insuficiente de Lectura; en 8° básico, es el 42,3%, mientras que en 2° medio sube al 48% de los estudiantes. En América Latina, el tema ha vuelto a instalarse con fuerza.
