Aprendizaje al aire libre: un escenario privilegiado para el aprendizaje

Josefina Valdivia
Directora Carrera Pedagogía en Educación de Párvulos

Catalina Correa
Coordinadora Curricular Facultad de Educación UDD

 

El juego cumple un rol fundamental en el proceso de aprendizaje y desarrollo cognitivo, afectivo y social de los niños y niñas. Afortunadamente, dentro de las principales innovaciones de las nuevas Bases Curriculares de la Educación Parvularia el juego se torna un eje central en este proceso y es considerado como un principio pedagógico básico para el logro de los objetivos de aprendizaje.

Países desarrollados como Australia, Escocia y Canadá han dado un paso más allá, relevando el juego al aire libre como un escenario privilegiado que ofrece vastas posibilidades de aprendizaje. Los entornos de aprendizaje al aire libre, cuidadosamente diseñados para estos fines, invitan a las interacciones abiertas, espontáneas, a la posibilidad de tomar riesgos, a explorar, descubrir y conectarse con la naturaleza (Australian Government Department of Education, Employment and Workplace, 2009).

En un contexto social en que los niños y niñas parecen a ratos excesivamente protegidos, llama la atención el promover la toma de riesgos en el juego infantil. Habitualmente padres y educadores toman una postura protectora hacia niños y niñas, con un enfoque de cuidados y seguridad. Sin embargo, tomar riesgos en actividades como escaladas en altura, resbalines de mayor velocidad, colgarse, saltar y balancearse en estructuras más precarias, le ofrecen al niño posibilidades de conocer su cuerpo, sus límites y capacidades y de probar nuevas habilidades y actividades. Tomar riesgos le permite al niño desafiarse a sí mismo e involucrarse en nuevas actividades, no siempre predecibles. De esa forma, la toma de riesgos en juegos al aire libre ofrece beneficios significativos para su desarrollo cognitivo, emocional y físico, desarrollando habilidades motrices fundamentales, autoconfianza en sus capacidades y desarrollo de la autonomía (Little, Elliot & Wyver, 2017; Little & Sweller, 2015).

Durante los meses de febrero y marzo de este año tuvimos la oportunidad de cursar una pasantía en la Universidad de Macquarie, Australia, para conocer –dentro de otros objetivos- el trabajo que ellos realizan en “Outdoor Learning” o “Aprendizaje al aire libre” en Educación Parvularia. Como parte de las actividades visitamos los jardines infantiles universitarios Mia Mia y Banksia Cottage, que además de dar cuenta de un profundo compromiso y respeto por el aprendizaje y desarrollo de los niños y niñas pequeñas, ponen énfasis en los aprendizajes que ellos logran en el espacio exterior.

Muchas características de esos jardines nos llamaron la atención, pero sin duda lo más llamativo era el tipo de materiales que observamos en los espacios al aire libre: árboles, arbustos, pequeños huertos, troncos, cortezas, arena, barro, agua, artefactos domésticos como vasos, potes, herramientas reales, que permitían al niño o niña explorar de forma espontánea, participar en actividades que ofrecen múltiples alternativas e impactar, mediante sus acciones, en el entorno inmediato. Las posibilidades que ofrecían esos espacios al aire libre eran infinitas y graduadas. Algunos niños y niñas optaban por escalar y saltar troncos, otros por equilibrarse sobre ellos, otros armaban figuras de barro y las desarmaban una y otra vez, otros usaban las herramientas para trabajar en el huerto o simplemente probar nuevos usos de éstas. Posteriormente supimos que cada una de esas características -y otras más- estaban cuidadosamente planificadas y diseñadas, acorde a lo que ha mostrado la investigación educativa en este aspecto.

El desafío físico y cognitivo, las posibilidades que ofrece el espacio y sus materiales, la oportunidad de cambiar estos entornos, el carácter natural y modular de éstos son parte de las características que hacen efectivos los espacios al aire libre, como espacios privilegiados para aprender y desarrollarse.

Son estos antecedentes los que nos llevaron a tomar una gran decisión: la Carrera de Pedagogía en Educación de Párvulos tendrá a partir del año 2020 una nueva mención: aprendizaje al aire libre. Nuestros estudiantes estarán preparados para usar y gestionar el espacio al aire libre como escenario privilegiado para desafiar a los niños y niñas, promover su aprendizaje activo y auténtico, integrando los objetivos de aprendizaje del curriculum nacional, con énfasis particular en el desarrollo de la corporalidad, del movimiento y de la exploración y cuidado del entorno natural, elementos necesarios para el logro de una educación para la sustentabilidad, desafío al que Chile también se ha sumado. De igual manera, nuestra formación también considerará el contexto nacional y potenciará en nuestros estudiantes la búsqueda de oportunidades de aprendizaje de acuerdo al propio entorno.

Somos pioneros en una iniciativa de este tipo y asumimos con gran profesionalismo y responsabilidad este desafío, que sabemos responde a las necesidades actuales de nuestra sociedad y que brinda múltiples beneficios cognitivos, socioemocionales, físicos para los niños y niñas de educación parvularia.

 

Referencias bibliográficas:
  • Australian Government Department of Education, Employment and Workplace (2009). Belonging, Being and Becoming. The Early Years Learning framework for Australia.
  • Little, H., & Sweller, N. (2015). Affordances for risk-taking and physical activity in Australian early childhood education settings. Early Childhood Education Journal, 43(4), 337-345.
  • Little, H., Elliott, S., & Wyver, S. (2017). Outdoor learning environments: Spaces for exploration, discovery and risk-taking in the early years. Allen & Unwin.

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