La confianza como pilar de la efectividad escolar

 

Trinidad Ríos
Directora Pedagogía en Educación Básica con mención Inglés
trios@udd.cl

 

La escuela debe ser un lugar de paz, que actúe como un factor protector de la realidad e imperfecciones de la vida diaria. Aún más si esa escuela atiende a niños y jóvenes de alta vulnerabilidad, que viven expuestos a las complejidades de la desigualdad y en algunos casos, a la vulneración de derechos. En este sentido, los establecimientos escolares debieran ser espacios democráticos, donde se practique la justicia y se supere la exclusión.

Para ello, no solo se requieren profesionales comprometidos con su formación, la escuela y con el desarrollo de los niños que recibe, sino personas que estén dispuestas a creer en su comunidad, en sus pares, en sus autoridades y en sus estudiantes. La credibilidad en los otros, es la base para generar confianza y una convivencia saludable, impactando directamente en el aprendizaje que se produce en la sala de clases (Cruz y Torres; 2018).

Las organizaciones escolares son quizás de las pocas instituciones, donde el vínculo con el otro es fundamental para su efectividad, ya que el trabajo entre sus miembros es altamente dependiente y a la vez, vulnerable. Esta relación podría aumentar notoriamente las posibilidades de acción conjunta, contribuyendo a un espacio donde se propongan estrategias de mejoramiento de la calidad de la enseñanza y donde exista un clima colaborativo, que permita que los propósitos de la escuela se concreten. Por el contrario, si los profesores no confían en el liderazgo de su director y el director no cree en la labor que realizan sus docentes, dominarían el desorden, la incertidumbre y la inestabilidad social, afectando injustamente a los estudiantes.

Una de las claves básicas para desarrollar la confianza en la escuela, es que sus participantes se comprometan con la Misión de esa institución. Si hay certeza de que todos comulgan con las mismas metas y se hacen responsables de cumplir con los valores definidos, se construirá una identidad colectiva que fortalecerá la productividad y por tanto, optimizará sus resultados. En definitiva, los intereses de una parte no pueden ser alcanzados sin un otro (Peña, Weinstein, Raczynski; 2018).

Otro de los beneficios que tienen las relaciones de confianza en los centros escolares, es que permitirían una mayor apertura al cambio y el desarrollo de innovaciones, promoviendo más espacios de perfeccionamiento profesional. Esto fortalecería a su vez, las competencias de los profesores, elevando los estándares exigidos por su importante labor. En consecuencia, la capacidad del director de entregar estos espacios, de reconocer y valorar el trabajo de su equipo docente, es fundamental para potenciar el desempeño de los miembros de la organización.

La variable “confianza”, ha sido poco estudiada como un factor que incide directamente en el éxito de las escuelas u organizaciones educacionales de nuestro país. El profundizar en ella, permitiría abrir un espacio de discusión que traería valiosos aportes para mejorar el trabajo que realizan los colegios, aún más considerando que vivimos en una época donde este sentimiento se encuentra en una insostenible crisis.

 

Bibliografía
  • Alicia Razeto P. (2009). La confianza interpersonal entre profesores y directores de escuelas: un pilar fundamental para la implementación de políticas y programas educativos. Foro Educacional, N°15, 57 – 81.
  • Javiera Peña Fredes, José Weinstein Cayuela, Dagmar Raczynski. (2018). Construcción y pérdida de la confianza de docentes: Un análisis de incidentes críticos. Psicoperspectivas, N° 17, 1 – 13.
  • Alba Lucía Cruz Castillo, Myriam Fernanda Torres Gómez. (2018). Aportes desde la confianza la formación ciudadana y a la educación para la paz. Ciudad Pazando, N° 11, 32 – 38.

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