Comenzar de nuevo la rutina

Alejandra Cheyre
Docente Facultad de Educación UDD
Coordinadora de Práctica
Pedagogía en Educación Básica con mención Inglés
y Programa de Formación Pedagógica
mariacheyre@udd.cl

 

Año a año, todos nos enfrentamos a una “realidad” inevitable, esto es, retomar la rutina escolar y laboral luego de un periodo de vacaciones. Tanto adultos como niños, anualmente nos enfrentamos al ejercicio (y para algunos sacrificio) de dejar atrás esos largos días de descanso, con poca estructura, en un lugar muchas veces diferente al que habitamos, y desarrollando actividades recreativas que son de nuestro interés, cercanos a la naturaleza y a nuestros seres queridos.

Pues bien, iniciar el año escolar (y laboral) reviste de un desafío no menor que implica dejar atrás las vacaciones tan esperadas, que han llegado a su final, y retomar una rutina con mayor estructura, horarios y responsabilidades.

En el caso de los niños y adolescentes, el retomar el año escolar puede ser sinónimo de entretención, alegría y ganas de enfrentar nuevos desafíos, pero para otros se asocia a sentimientos negativos, “lata”, temor y ansiedad.

Como padres y apoderados, hay algunas estrategias que pueden implementarse con el fin de ayudar a niños y jóvenes en este tránsito, lo que no sólo es beneficioso para ellos sino también para los adultos.

En primer lugar, para retomar una rutina se requiere de tiempo, y por ello se sugiere anticipar el ajuste de horarios con anticipación. Así, se puede comenzar una semana antes adelantando el horario de acostarse y también ir levantándolos paulatinamente más temprano, dando tiempo a que el cuerpo se ajuste y esté preparado para los horarios escolares que, en muchas ocasiones, implica que los niños se levanten muy temprano.

Por otra parte, se sugiere hacer partícipe a los niños de la preparación de los materiales y textos escolares que cada cual necesitará durante el año escolar. Dependiendo de la edad de cada cual, pueden ser parte de la compra de dichos materiales, de su elección, o pueden tener la oportunidad de marcarlos. Para algunos niños, el hojear los textos escolares o libros de lectura complementaria que utilizarán en el nuevo año escolar gatilla curiosidad y entusiasmo por aprender nuevas cosas.

Otro aspecto relevante, es identificar las expectativas y motivaciones que cada niño tiene acerca del año que están comenzando. Para algunos, el comenzar un nuevo año escolar es una oportunidad de comenzar de nuevo, de decir “¡este año sí que sí!”, de desafiarse a sí mismos y aprender nuevos contenidos.  Sin embargo, para otro grupo esto les genera mucha ansiedad  y temor de no cumplir las expectativas personales y de los otros, por lo tanto tienen temor al fracaso.

Dado lo anterior, es clave para los padres saber cómo está afrontando cada uno de sus hijos este inicio escolar, identificando a qué grupo de niños pertenecen, y si alguno lo hace al  segundo grupo de estudiantes, ayudarlos a ajustar las expectativas a logros alcanzables que los empoderen como estudiantes, a establecer metas compartidas, generando los mecanismos de apoyo necesarios para lograrlos. En definitiva, entregar el mensaje de que no están solos y que el desafío escolar se comparte a nivel familiar.

Originalmente publicado en El Austral de Osorno, El Líder de San Antonio y La Estrella de Iquique

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