Sabías que… somos menos empáticos que hace cuarenta años atrás, pero que esto puede revertirse

Los seres humanos somos indudablemente seres sociales, y nuestro desarrollo está íntimamente relacionado a quienes nos rodean. Durante los últimos años, un grupo de investigadores ha estado interesado en descubrir los factores que promueven las relaciones cooperativas y conductas pro sociales, incluyendo la empatía, y para ello realizan un estudio en que examinan los cambios que a través del tiempo, un grupo de jóvenes norteamericanos ha manifestado en este ámbito (Konrath, 2011).

Los resultados de este estudio fueron sorprendentes, ya que a partir de la década de los ´80, pero con mayor fuerza a partir del año 2000, se observa un aumento en los niveles de narcicismo y una baja sostenida en la empatía. Algunas de las hipótesis que explican estos datos se sustentan en cambios culturales y sociales, tales como que el aumento de exigencias académicas y altas expectativas en el mundo laboral han hecho que los jóvenes se centren más en sí mismos, el  uso explosivo de redes sociales y de juegos en línea en desmedro del contacto cara a cara que caracteriza generaciones anteriores, cambio en los estilos parentales con padres y madres más controladores y menos responsivos frente a las necesidades emocionales, y una reducción del tamaño de las familias que disminuye la cantidad de hermanos, y con ello la posibilidad de aprender importantes habilidades relacionadas a la resolución de conflictos y al compartir.

Desde el punto de vista escolar, se evidencia una gran oportunidad para poder revertir lo anterior y promover con fuerza y determinación la empatía y las conductas prosociales en los niños y jóvenes. Así, la Dra. Michele Borba (2018) señala que hay 9 competencias, estrategias y prácticas para desarrollar y potenciar la empatía en las escuelas. Estas son:

  • Alfabetización Emocional: es la capacidad que las personas tienen de leer emociones en los demás. El mundo digital ha mermado esta capacidad, y por ello el Colegio debe trabajar fomentando conexiones cara a cara, y con una sala de clases que cultive interacciones significativas.
  • Identidad Moral: corresponde al sistema interno de valores, el que puede inspirar empatía ayudando a los niños a definirse a sí mismos como personas que valoran a otros. Como estrategias surgen los “mantras” o “slogans” que definen a un curso en particular, ej: “En el 1°B nos ayudamos entre nosotros”.
  • Toma de perspectiva: constituye el aspecto cognitivo de la empatía. Ponerse en el lugar del otro permite comprender al otro, ampliar el horizonte y cuestionar diferentes supuestos. Esto puede desarrollarse mediante ejercicios que impliquen ponerse en el lugar del otro, adoptando perspectivas diferentes para abordar una temática puntual o para defender una idea.
  • Imaginación Moral: capacidad de imaginar cómo sienten otras personas. Esto puede desarrollarse mediante el uso de los libros y películas, en que los personajes pueden gatillar diversos sentimientos que pueden promover la empatía.
  • Autorregulación: capacidad que tienen las personas de expresar emociones (positivas y negativas) de manera moderada y flexible. Esto permite que cada persona sea consciente de sus propias emociones y sepa controlarlas cuando sea necesario, para así poder reconocer las emociones en los demás, empatizar con ellos y calmadamente pensar en cómo ayudarlos. La autorregulación se puede fomentar invitando a los niños a identificar sus emociones, a identificar aquellos elementos que gatillan el estrés y a tener espacios físicos en la sala de clases para calmarse cuando lo necesitan.
  • Practicar la amabilidad: ser amable permite sintonizar con los sentimientos y necesidades de otras personas, orientándose más en el “nosotros” que en el “yo”. Cada acto amable facilita el que los niños reconozcan y noten a los otros, que les importe, empaticen y que quieran ayudarlos. Esto se logra a través de actos simples y cotidianos, como saludar amablemente al otro, preguntar cómo están, y hacer contacto visual.
  • Colaboración: Trabajar en conjunto por una meta común puede ayudar a los estudiantes a cambiar del “yo” al “nosotros”. Esta experiencia sensibiliza a los estudiantes, y los prepara para un mundo diverso. Ej: Realizar proyectos en equipo, que permita la negociación, toma de perspectiva y resolución pacífica de conflicto.
  • Coraje Moral: Es la fuerza interior que motiva a los niños a actuar de manera empática y ayudar a otros a pesar de las consecuencias. Actuar con coraje aumenta la resiliencia, creatividad, confianza, voluntad y compromiso escolar. Ej: Role playing, abordar situaciones de bullying con estrategias seguras, entre otros.
  • Formar agentes de cambio: fomentar a los niños a ayudar a otros puede activar la empatía, haciendo que éstos se vean a sí mismos como agentes de cambio, que pueden hacer cambios positivos e inspirar a otros – pueden mejorar el mundo con acciones concretas.

Alejandra Cheyre
Coordinadora de Práctica
Pedagogía Básica con mención Inglés
Programa de Formación Pedagógica
mariacheyre@udd.cl

 

Referencias bibliográficas
Borba, M. (2018). Nine Competencies for Teaching Empathy” Educational Leadership, Vol. 76, #2. 22-28.
Konrath, S., O´Brian, E., Hsiding, C. (2011). Changes in Dispositional Empathy in American College Students Over Time: A Meta-Analysis. Personality and Social Psychology Review 15(2) 180–198.

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