Sabías que… las bibliotecas ambulantes, como experiencias de fomento lector, han tomado diferentes formas alrededor del mundo.

El siglo XIX innovó en el ámbito de las bibliotecas en numerosos planos, principalmente por su paso al dominio del Estado y de la comunidad. En general, junto con el auge de las bibliotecas nacionales regidas por los poderes públicos, empezaron a aparecer proyectos de bibliotecas desde círculos académicos y literarios, sociedades obreras y asociaciones profesionales de distinta índole, la mayoría de los cuales buscaron satisfacer las demandas de lectura de grupos sociales usualmente alejados de las grandes bibliotecas nacionales (Barbier, 2015).

Con la llegada del siglo XX, el interés por alfabetizar la población por parte del Estado, y el mismo interés de las comunidades por instruirse, derivaron en apuestas por llevar los libros más allá de los centros urbanos. Las bibliotecas ambulantes representaron una iniciativa particular en este sentido, pues servían para llevar los libros a barrios periféricos, pero asimismo a villas, pueblos y pequeñas ciudades donde no existían bibliotecas municipales ni públicas. A veces financiadas por los Estados, y otras simplemente por privados que cobraban pequeñas sumas por el préstamo de los libros transportados, las bibliotecas ambulantes representaron una alternativa real para llevar el libro a lugares apartados y fomentar entre niños, jóvenes y adultos el interés por la lectura.

Las bibliotecas ambulantes han tomado diferentes formas alrededor del mundo, incluyendo diversos medios de transporte, de acuerdo a la geografía y las necesidades de cada región. En Estados Unidos, hacia el año 1905 se crearon los “Carro-biblioteca” para promocionar libros entre los granjeros. En España, durante la Guerra Civil (1938-1939), apareció el primer bibliobús que servía a los soldados que luchaban en el frente. En Francia, en la década del 50 se puso en marcha el “Biblio-Tren” para que los ferroviarios y sus familiares tuvieran acceso a los libros. Por la misma época, en algunos países de Asia y en Noruega se utilizaron barcos para acercar la biblioteca a poblaciones de la costa con difícil acceso. En África, aparecieron las “Bibliotecas Camello Móvil” y en India, las bibliotecas ambulantes se transportan en bicicletas (Caro, A. I. A, 2010).

Actualmente, entre las experiencias geográficamente más cercanas encontramos la Biblioburro como una experiencia de promoción de la lectura para zonas de difícil acceso en la costa del Caribe colombiano (Brown, 2011); las bibliotecas ambulantes en hospitales de argentina (Zuncherino, Barbieri y Gagliardi, 2015) y los Bibliomóviles de Chile, ubicados en la Región Metropolitana de Santiago, la IV y la VII región (Caro, A. I. A, 2010).

El barco Logos Hope, se considera la biblioteca navegante más grande del mundo, cuenta con 400 tripulantes de 65 países diferentes y ha visitado más de 160 países desde 1970. Después de 15 años regresa a Chile, su primera parada es en Antofagasta, donde permanecerá del 5 al 24 de enero y luego, arribará a Valparaíso, estando abierto al público del 30 de enero al 10 de febrero. Para ser parte de una experiencia diferente de lectura, te invitamos a visitar esta biblioteca ambulante y a vivenciar la riqueza del intercambio cultural que sin duda nos proveen los libros y su tripulación.

 

Claudia de la Rosa Arce
Coordinadora (i) Área Lenguaje
cdelarosa@udd.cl

 

Referencias Bibliográficas
Barbier, F. (2015). Historia de las Bibliotecas. De Alejandría a las bibliotecas virtuales. Buenos Aires: Ampersand.
Brown, M. (2011). Waiting for the biblioburro. New York: Tricycle Press. Recuperado de: https://www.prensaindigena.org/web/pdf/Ha%20llegado%20la%20Biblioburro.pdf
Caro, A. I. A. (2010). Lectura: herramienta de transformación social: representaciones sociales, experiencias de fomento lector: Bibliomóviles (Chile) y Biblioburro (Colombia) (Doctoral dissertation, Pontificia Universidad Católica de Chile).
Martínez, R. (S.f). Biblioburro: La increíble labor de un profesor colombiano. Veinte mundos. Recuperado de: https://www.veintemundos.com/magazines/107-en/
Zuncherino, L., Barbieri, V. y Gagliardi, L. (2015). Sobre lectores, lecturas y salud: experiencias en la Biblioteca Ambulante del Hospital de Niños. El toldo de Astier. 6(11), 23-32.

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