Gabriel Valerio, doctor en Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, expuso en el webinar organizado por la Facultad de Educación de la UDD, donde reflexionó sobre los desafíos de la IA en el aula y presentó herramientas prácticas para docentes.
La Facultad de Educación UDD realizó el webinar «Posibilidades de la IA: Herramientas prácticas para la escuela», moderado por Soledad Ortúzar, directora del CILED UDD, y con la exposición de Gabriel Valerio, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey con más de 25 años de experiencia en tecnología educativa y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México.
Uno de los ejes centrales del webinar fue lo que Valerio denominó la «ilusión de competencia»: la sensación de que los estudiantes dominan ciertos contenidos cuando, en realidad, solo han aprendido a delegarlos en la IA. «Nunca había sido tan fácil producir algo que parece producto del aprendizaje. Los alumnos entregan trabajos geniales, pero probablemente no están aprendiendo lo que quisiéramos», señaló el investigador.
Lejos de atribuir el problema exclusivamente a la tecnología, Valerio planteó una lectura más estructural: la IA ha alumbrado dificultades preexistentes como la sobrecarga docente, la dificultad de personalizar el aprendizaje para grupos de 30 o 40 estudiantes, y la falta de tiempo para conectar con los alumnos como personas.
El expositor destacó el potencial de la IA para personalizar el aprendizaje y actuar como un tutor disponible en todo momento. «Tenemos un tutor incansable e imperturbable, disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, que siempre contesta y nunca se cansa», ejemplificó. Sin embargo, advirtió sobre riesgos concretos respaldados por sus propias investigaciones: alucinaciones en citas bibliográficas, sesgos de género y raza en la generación de imágenes y textos, y el más preocupante, la pérdida del esfuerzo cognitivo. «El verdadero riesgo no es que los alumnos usen la IA, sino que dejen de pensar», advirtió. Presentó herramientas prácticas como NotebookLM, Consensus, Google AI Studio y los GPTs personalizados de ChatGPT, que permiten programar tutores con enfoque socrático, estilos de retroalimentación específicos y límites temáticos.
En el cierre, Valerio fue categórico respecto de la prohibición de la IA en las escuelas: «Prohibirla puede ser una tentación, pero la verdad es que no lo vamos a lograr. Si no les enseñamos a usarla bien, solo vamos a lograr que la usen mal». Ante la pregunta de Soledad Ortúzar sobre qué aprendizajes vale la pena resguardar frente a la IA, el investigador fue claro: «No dejamos de aprender las sumas porque inventamos la calculadora. Hay competencias básicas que debemos seguir desarrollando, pero debemos aprovechar la tecnología para enfocarnos en lo que realmente importa: el pensamiento crítico, la colaboración y la conexión con la propia realidad».
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