El pasado miércoles 20 de mayo se presentaron los resultados del proyecto SA23I0167, los cuales muestran señales favorables de una intervención que integra terapia parental y psicomotricidad clínica, y destacan el rol central del bienestar emocional en la salud infantil.
Un equipo de investigación, encabezado por la Dra. Josefina Larraín, académica de la Facultad de Educación de la UDD, entregó los resultados del proyecto FONIS SA23I0167, estudio que evaluó la efectividad de una intervención integradora para niños y niñas con sobrepeso u obesidad. A diferencia de los enfoques tradicionales centrados exclusivamente en la alimentación o la actividad física, esta iniciativa incorporó la terapia parental, la psicomotricidad clínica y la autorregulación infantil como ejes del trabajo.
Una mirada más amplia sobre la obesidad infantil
El proyecto, titulado «Efectividad de la terapia parental apoyada con psicomotricidad clínica en la autorregulación de niños y niñas con sobrepeso u obesidad para incrementar hábitos saludables», analizó una intervención que considera el vínculo corporal y emocional de los niños y niñas, el rol activo de sus familias y los factores cotidianos que inciden en su salud.
Los análisis muestran que, en varios modelos estadísticos robustos, pertenecer al grupo que recibió la intervención se asoció con una disminución del zIMC, indicador que mide el estado nutricional infantil considerando edad y sexo. Sin embargo, los investigadores advierten que gran parte de la variación observada responde a diferencias individuales entre participantes, lo que invita a interpretar los resultados con prudencia.
Hallazgos clave: ansiedad, pantallas y autorregulación
Uno de los hallazgos más consistentes del estudio fue la relevancia de la ansiedad. Al incorporarla en los modelos de análisis, esta variable apareció asociada con mayores valores de zIMC en la mayoría de los casos. En términos concretos, los niños y niñas con mayores puntajes de ansiedad tendieron a presentar indicadores nutricionales más elevados, reforzando la necesidad de comprender el sobrepeso y la obesidad infantil como fenómenos vinculados al bienestar emocional.
El uso de pantallas por más de dos horas diarias también apareció relacionado con mayores valores de zIMC en algunos modelos. Más aún, la interacción entre pertenecer al grupo tratamiento y un uso elevado de pantallas se asoció con un aumento del indicador nutricional, lo que sugiere que los beneficios de una intervención pueden verse limitados por hábitos cotidianos que afectan la actividad física, el descanso y la regulación de rutinas.
Respecto de la autorregulación, los resultados son mixtos: en uno de los modelos robustos, un mayor puntaje de autorregulación se asoció con una disminución del zIMC, lo que va en la dirección esperada por el proyecto. Sin embargo, esta asociación no se mantuvo de manera consistente en todos los análisis.
En relación con el sexo, los varones mostraron mayores valores de zIMC en varios modelos, especialmente en los que incorporan variables como sueño, pantallas y ansiedad, lo que abre interrogantes sobre posibles diferencias en las trayectorias de salud y en la respuesta a las intervenciones según sexo.
Implicancias para la salud pública
Desde una perspectiva de salud pública, el proyecto entrega un mensaje claro: las intervenciones en obesidad infantil deben mirar más allá del peso. El bienestar emocional, las rutinas familiares, el uso de tecnologías y la capacidad de autorregulación son dimensiones que deben ser incorporadas en el diseño de programas preventivos y terapéuticos.
“Los resultados muestran que abordar el sobrepeso y la obesidad infantil requiere considerar no sólo la alimentación y la actividad física, sino también la ansiedad, la autorregulación, el uso de pantallas y el acompañamiento familiar”, destacó la investigadora del proyecto, Josefina Larraín.
Los hallazgos también invitan a fortalecer futuras investigaciones con mayor seguimiento en el tiempo, estrategias para reducir la pérdida de participantes entre evaluaciones, y análisis que permitan comprender mejor cómo interactúan la ansiedad, la autorregulación, el entorno familiar y los hábitos cotidianos en la salud de niños y niñas.