A propósito del reciente Día del Libro, la última encuesta de comportamiento lector (INE-Ministerio de las Culturas, 2025) ofrece una radiografía reveladora. Algunos afirman que “los chilenos no leen”, pero los datos matizan esa sentencia: el 80% declara leer diariamente en formato digital. El problema no es la ausencia de lectura, sino su profundidad. Cuando pasamos del correo al libro, la cifra cae al 17%. En esta era de gratificación instantánea empezamos 5 libros en promedio, pero terminamos sólo 2,7.
No obstante, un 39% de quienes leen lo hace por gusto, superando a razones de estudio (37) o trabajo (13). Además, los datos muestran que la lectura por placer conduce a completar más libros que otras motivaciones; y que quienes declaran tener mucha paciencia para leer terminan casi el doble de libros que quienes tienen poca. Esto confirma al disfrute como motor de la lectura; y a la falta de paciencia, como su principal obstáculo.
Para avanzar se necesita la contribución de todos. En las escuelas, reservar 20 minutos de clase, 3 veces por semana, para lectura libre, puede instalar el hábito. En los hogares, leer en voz alta y conversar sobre libros construye los cimientos de la capacidad lectora. Desde el Estado, es imperativo garantizar acceso a libros que conecten con los intereses reales de las personas. Con los libros rumiamos la maravilla de que otra mente, tiempo y vida nos interpelen; está en nuestras manos hacer que más personas los descubran.
Montserrat Cubillos
Directora CIMA, Facultad deEducación UDD
