Testimonios

Aulas Globales, un viaje al modelo educativo de Finlandia- Vilma Fernández

Vilma Fernández Cisternas
Docente Programa de Formación Pedagógica Concepción
vilmafernandez@udd.cl

El programa Aulas Globales de la UDD, nos acerca a la educación en Finlandia bajo un modelo que puede considerarse tal desde las políticas públicas que gobiernan este país; pero quizás no desde las aulas.

¿A qué me refiero con esto? Tuve la oportunidad de vivenciar, durante la semana de pasantía, diferentes formas de hacer clases, que tienen como eje común, propender al hacer del alumnado.

Las clases no tienen un modelo que sea único y que se replique a lo largo de las aulas de pre escolar a secundaria, sino que cada docente- experto tiene las competencias de saber el qué, cómo, cuándo; echar a andar la mágica experiencia de enseñanza aprendizaje. Bajo modelos cognoscitivos y humanistas, que enfatizan la interacción del comportamiento, el ambiente, las características del alumno, en tanto forma que procesan la información, la supervisan y crean estrategias con ella; ya sea a través de la atención, la memoria, el pensamiento reflexivo y otros procesos cognitivos; poniendo énfasis en la colaboración con otros para producir conocimientos y comprensión.

En las aulas se aprende por descubrimiento, con un aprendizaje significativo, situado, autorregulado, cooperativo y estratégico. También construyen conocimientos a través de las interacciones sociales con los demás, de esta manera profesores y profesoras son quienes les brindan muchas oportunidades para aprender con ellos y con los pares, creando en conjunto una “Cultura en el aprendizaje”. Resulta, por tanto, de vital importancia el aprendizaje experiencial, que trabaja la autonomía de alumnos y alumnas, brindando oportunidades a la creatividad.

En esta pasantía, reafirmé algunas prácticas que deben llevarse al aula día a día: priorizar actividades colaborativas, evaluar y autoevaluarse, como docente y como alumno, de manera constante, dedicar tiempo a la integridad personal; potenciando los saberes académicos, las matemáticas, ciencias y también mucho deportes y artes. Pero por, sobre todo, fomentar los saberes que nos hacen sabios para enfrentar y resolver en las distintas etapas del desarrollo humano, lo que se traduce diariamente en una preparación escolar para la vida con resolución de problemas y experiencias concretas y cotidianas, como nos los dijeron constantemente “Con un objetivo principal de aprender a aprender y desarrollar capacidades sociales básicas”.

Qué maravillosamente simple puede llegar a ser el objetivo de la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes.

La innovación educativa en contextos vulnerables- Constanza Prieto

Constanza Prieto
Profesora de Educación Básica

Cuando me hablan de innovación  educativa  se me viene a la cabeza la creación o modificación de algo para que así se obtenga un mejor resultado. Cuando salí de la universidad, yo tenía un emprendimiento que iba muy bien y me permitía generar ingresos para vivir y para viajar, por lo que pude optar por trabajar en un colegio de escasos recursos.

Durante los dos años que trabajé en ese colegio me dediqué a dar lo mejor de mí haciendo varias innovaciones. La más importante, y de la cual me siento orgullosa, fue la biblioteca reciclable. Me impresionaba que las salas fueran amplias pero que cada vez hubiera menos alumnos, ya que la mayoría se iban a colegios particulares subvencionados. Eso me hizo pensar en la necesidad de crear un espacio para ellos ubicado al final de la sala, en donde sintieran paz, tranquilidad, armonía y a la vez entretención sana.

Junto a mi hermano arquitecto diseñamos una biblioteca con cajas de frutas, se la presentamos al colegio y aceptaron. Los alumnos pintaron sus propias cajas según sus colores favoritos y luego la armamos todos juntos. Conseguimos libros usados pero en buen estado, peluches y juguetes educativos, cojines y mesitas chiquititas de colores. Fue todo un éxito. Cada vez que los niños terminaban una tarea o tenían buena conducta, tenían la opción de pasar un tiempo atrás. De esa forma, ellos comenzaron a ver la lectura como algo entretenido, como si fuera un premio y no un castigo. Al poco tiempo los demás cursos empezaron a pedir permiso para ir a nuestra sala en los recreos.

La Universidad del Desarrollo fue un impulsor muy importante en mi decisión de trabajar la innovación en colegios vulnerables, ya que me preparó en todas las áreas y me mostró los diferentes centros educacionales que tenemos en nuestro país. Con esto me dejó las puertas abiertas para tomar mi propia decisión y desarrollarme como una persona íntegra con responsabilidad social.

Creo la importancia de incentivar la innovación en los colegios, sobre todo en contextos vulnerables, donde el ambiente es de cansancio por la cantidad de trabajo, la difícil relación con los niños y el pago deficiente que reciben los profesores. Lamentablemente no les dan ganas de innovar. Es por esto que se necesitan personas jóvenes, que se atrevan a hacer cambios significativos, los cuales perdurarán en esos niños para toda la vida.

Han pasado casi dos años de que me fui del colegio y aún me siguen llamando los niños para pedirme que vuelva a ser su profesora jefe… eso es impagable.

Hoy en día me encuentro trabajando en un colegio particular, uno de los mejores de Chile, para perfeccionarme y prepararme para el día de mañana ayudar en una buena gestión educacional vulnerable, en donde la innovación sea un tema fundamental y se desarrolle día a día.

Buenas Prácticas en mi Práctica- Camila Schuck

Camila Schuck Rey
Estudiante Pedagogía Educación Básica

En la comuna de Quilicura -a pasos de la población Parinacota- está el Colegio Juan Luis Undurraga, el cual elegí como mi primera opción a la hora de marcar las preferencias para realizar mi práctica profesional.

“La Fundación Belén Educa es una organización sin fines de lucro, que entrega educación de calidad en sectores vulnerables […] Profesores y asistentes, se movilizan día a día por la convicción de que la educación puede transformar la vida de un niño”.

¡No ha sido fácil! En un contexto tan distinto al que estamos acostumbrados en nuestro día a día, intentar enseñar cosas tan simples y triviales, muchas veces se convierte en un gran desafío. Me asignaron el 3ero básico C, compuesto por 40 alumnos, 40 niños, 40 historias y realidades muy distintas unas de otras pero que muchas tienen algo en común, no han sido fáciles. Al enfrentarme a mis alumnos por primera vez estaba nerviosa, ansiosa, con muchas ganas de poder entregar todo lo aprendido en la teoría, pero la realidad fue muy distinta. Luego del rezo de todas las mañanas, en el que reina la tranquilidad, comienza la vorágine. Niñas y niños de 9-10 años, gritándose a viva voz insultos racistas, amenazas de muerte, llegando constantemente a los golpes, todo esto en horario de clases. Los primeros días fueron muy frustrantes, llegué a pensar que nunca me ganaría el respeto de mis alumnos, incluso llegué a cuestionarme si había tomado la decisión correcta con mi elección, sin embargo, decidí seguir adelante.

Observando y conociendo a mis alumnos, me fui dando cuenta que muchos de ellos, de distintas formas, intentaban llamar la atención. Buscaban indirectamente cariño y afecto, me di cuenta que no bastaba con sacarlos de la sala y mandarlos a inspectoría. Fue así como poco a poco me di el tiempo de ir conociéndolos más, de entregarles el afecto que a gritos pedían, escondidos en una interrupción de la clase o en saltos y corridas a través de la sala. Ir un poco más allá de lo mecánico y lo formal, darle una reflexión a todos los conocimientos y estrategias entregados por mis profesores y aplicarlos en estos niños, para poder ganarme su respeto, a través de la confianza y el cariño.

Estos meses de práctica han sido infinitamente enriquecedores, agradezco día a día la oportunidad que me da la Universidad de vivir esta realidad. Agradezco el apoyo de mis profesores, tutoras, co-tutoras y a los profesores del Colegio Juan Luis Undurraga, que me han recibido y apoyado constantemente en este lindo proceso de formación, dándome el espacio necesario y a la vez guiándome para poder desarrollarme en este camino.

¡Hoy más que nunca confirmo mi vocación por esta gran carrera que elegí! Cada vez estoy más convencida de la gran labor y responsabilidad que tenemos como profesores, espero poder contagiar a todo el que lea este pequeño testimonio, y con esto aportar con granito de arena para lograr que: “se movilicen día a día, por la convicción de que la educación puede transformar la vida de un niño.”