Buenas prácticas en mi Práctica / Valentina Hernández / Pedagogía en Educación de Párvulos

Buenas prácticas en mi Práctica / Valentina Hernández / Pedagogía en Educación de Párvulos

Valentina Hernández
Pedagogía en Educación de Párvulos

 

En los cuatro años que he estado en la carrera de Pedagogía en Educación de Párvulos de la UDD, he pasado por diversos Centros de Práctica y contextos. La posibilidad de conocer distintas realidades y obtener nuevas experiencias, para mí, es lo que hacer destacar a esta universidad y genera un sello por cada una de las prácticas vividas.

Puntualmente, si tuviera que elegir una práctica que me marcó y me dejó muchas enseñanzas, sería la Práctica V: “Experiencias de aprendizajes en contextos diferentes”. Esta es una práctica donde no te encuentras en una sala de clases, y tienes que plantear una solución a un problema que se observe en el centro de práctica, pero no solo dejarlo escrito en una hoja, sino que debes llevarlo a cabo para posteriormente ver los resultados con los niños y niñas que tienes a cargo. Esto genera que no solo veas a los niños y niñas en un contexto escolar como son jardines y colegios, sino que puedes llevar la educación a otros contextos como en mi caso fue el hogar “Ángeles custodios” de la fundación Protectora de la infancia.

El realizar mi práctica en el hogar Ángeles custodios fue una experiencia que sin duda me orientó a buscar otras formas de educar a los niños y niñas no solo en una sala de clase, sino que me permitió realizar las mismas dinámicas y actividades con niños que por diferentes motivos no tienen un apoyo familiar y son dejados a la disposición de este hogar. Lo desafiantes de esta práctica fue el intentar visualizar cuál era la necesidad de cada uno para poder potenciarla junto al cariño y calor humano que necesitaban.

Junto a mi compañera logramos potenciar áreas como el lenguaje en niños que tenían déficit en esta área, también logramos potenciar la motricidad en los bebés menores de 1 año que, al estar el 80% del día en la cuna, no podían fortalecer los músculos de las piernas o cuello para poder comenzar a camina o gatear. Además al ser este un hogar donde llegan y se van niños y niñas constantemente, no se generan muchos lazos afectivos o suelen convivir de forma mecánica sin prestar real atención a lo que sucede o a lo que los rodea, por esto mismo intencionamos diversas actividades que permitieran que los niños y las cuidadoras pudieran participar en conjunto para permitir que ellos convivieran y compartieran sin generar los conflictos que se generaban en un comienzo de la práctica.

A modo de reflexión, considero que éstas son las oportunidades que permiten que como futura educadora no solo me focalice en que la sala de clases sea una instancia educativa, sino que hay otros contextos como hogares de acogida, hospitales, clínicas, etc. que también es necesario potenciar, y que especialistas como nosotras intervengamos y entreguemos el mismo desafío y potenciemos a los niños y niñas de la misma manera que si lo hiciéramos en una sala de clases, permitiendo así que la educación sea buena en todas las áreas que podamos encontrar a un niño y no solo donde los que tengan la oportunidad puedan obtener una educación de calidad.