La innovación educativa en contextos vulnerables

Constanza_Prieto

Cuando me hablan de innovación  educativa  se me viene a la cabeza la creación o modificación de algo para que así se obtenga un mejor resultado. Cuando salí de la universidad, yo tenía un emprendimiento que iba muy bien y me permitía generar ingresos para vivir y para viajar, por lo que pude optar por trabajar en un colegio de escasos recursos.

Durante los dos años que trabajé en ese colegio me dediqué a dar lo mejor de mí haciendo varias innovaciones. La más importante, y de la cual me siento orgullosa, fue la biblioteca reciclable. Me impresionaba que las salas fueran amplias pero que cada vez hubiera menos alumnos, ya que la mayoría se iban a colegios particulares subvencionados. Eso me hizo pensar en la necesidad de crear un espacio para ellos ubicado al final de la sala, en donde sintieran paz, tranquilidad, armonía y a la vez entretención sana.

Junto a mi hermano arquitecto diseñamos una biblioteca con cajas de frutas, se la presentamos al colegio y aceptaron. Los alumnos pintaron sus propias cajas según sus colores favoritos y luego la armamos todos juntos. Conseguimos libros usados pero en buen estado, peluches y juguetes educativos, cojines y mesitas chiquititas de colores. Fue todo un éxito. Cada vez que los niños terminaban una tarea o tenían buena conducta, tenían la opción de pasar un tiempo atrás. De esa forma, ellos comenzaron a ver la lectura como algo entretenido, como si fuera un premio y no un castigo. Al poco tiempo los demás cursos empezaron a pedir permiso para ir a nuestra sala en los recreos.

La Universidad del Desarrollo fue un impulsor muy importante en mi decisión de trabajar la innovación en colegios vulnerables, ya que me preparó en todas las áreas y me mostró los diferentes centros educacionales que tenemos en nuestro país. Con esto me dejó las puertas abiertas para tomar mi propia decisión y desarrollarme como una persona íntegra con responsabilidad social.

Creo la importancia de incentivar la innovación en los colegios, sobre todo en contextos vulnerables, donde el ambiente es de cansancio por la cantidad de trabajo, la difícil relación con los niños y el pago deficiente que reciben los profesores. Lamentablemente no les dan ganas de innovar. Es por esto que se necesitan personas jóvenes, que se atrevan a hacer cambios significativos, los cuales perdurarán en esos niños para toda la vida.

Han pasado casi dos años de que me fui del colegio y aún me siguen llamando los niños para pedirme que vuelva a ser su profesora jefe… eso es impagable.

Hoy en día me encuentro trabajando en un colegio particular, uno de los mejores de Chile, para perfeccionarme y prepararme para el día de mañana ayudar en una buena gestión educacional vulnerable, en donde la innovación sea un tema fundamental y se desarrolle día a día.

Por: Constanza Prieto

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