¿Sabías que… ser capaces de interpretar la multimodalidad discursiva es clave para comprender lo que leemos hoy?

Para comprender lo que leemos hoy en día, no solo depende del conocimiento que poseamos sobre el lenguaje verbal, sino de la capacidad que tengamos de interpretar la multimodalidad discursiva presente en los diferentes mensajes de la cultura actual.

Para entender el concepto multimodal resulta conveniente oponerlo al de monomodal que implica un modo de decir, un mensaje construido a partir de un solo código, ya sea verbal, sonoro, visual, corporal, entre muchos otros. De esta manera se puede comprender la multimodalidad como un mensaje construido a través de un código múltiple, pero teniendo en cuenta que este resultado es un discurso con una naturaleza variada, lo que nos obliga a no realizar lecturas lineales, ni por cada código por separado, sino entender el mensaje a través de las relaciones dinámicas que se producen entre los diferentes signos.

Resulta desafiante enfrentarse a estos tipos de discursos, ya que: De un tiempo a esta parte, ha habido una distintiva preferencia por la monomodalidad en la cultura occidental. Los géneros de escritura más altamente valorados (novelas literarias, tratados académicos, documentos oficiales y reportes, etc.) no tenían ilustraciones y tenían densas páginas gráficamente uniformes. Casi todos los pintores usaban el mismo soporte (lienzo) y el mismo medio (óleo), cualquiera fuera su estilo o tema. Durante los conciertos, todos los músicos se vestían de forma idéntica, y solamente el director y los solistas tenían permitido una mínima expresión corporal. (Kress, G. y Leeuwen Van. T. 2001, p.1)

Esta noción de monomodalidad en la escritura, ha primado por siglos y se ha hecho masiva a partir de la invención de la imprenta, un gran hito en la historia de la humanidad. Previo a ésta, la oralidad era el medio más masivo de traspaso de la cultura de generación en generación, siendo interesante que esta forma básica de transmisión de saberes era muy rica en modos discursivos, tal como afirmó Pardo (2007): Si se piensa en una conversación cotidiana, por simple que parezca, se amalgaman signos verbales y no verbales: lengua, gestos, eventualmente sonidos no verbales, entre otros. Además se articula sistemáticamente a la interacción comunicativa un conjunto de representaciones sobre la situación de interacción, que puede integrar sistemas sígnicos visuales, auditivos, olfativos o táctiles. (p.2)

La multimodalidad como nueva visión discursiva, es también producto de una época en donde los saberes culturales ya no solo se traspasan a las nuevas generaciones a partir del código oral, como lo fue por siglos, ni tampoco a través del código escrito que ha primado en la cultura occidental, sino que, con la ayuda de los avances tecnológicos, se pueden representar significados que solamente tenían sentido en un contexto de comunicación directa, no mediatizada más que por las coordenadas temporoespaciales, como por ejemplo en la conversación cotidiana antes descrita. Este nuevo avance tecnológico, clave en el desarrollo ontogenético, tiene que ver con la creación del cine, nuevo formato de transmisión de cultura que incorpora en sí varios códigos. Hauser situó al siglo XX bajo la influencia directa del cine, justamente por la mancomunión de modos de representar la realidad, siendo capaz de dar forma a una imagen de mundo más completa, e incluso de combinar aquellas categorías temporoespaciales propias de la comunicación no mediatizada: (…) la más fundamental diferencia entre el cine y las otras artes es que, en la imagen del mundo de éste, los límites del espacio y tiempo son fluctuantes; el espacio tiene un carácter casi temporal y el tiempo en cierta medida, un carácter espacial. (1998, p.500)

Luego de este gran hito histórico, los avances de la tecnología han sido cada vez más vertiginosos, las posibilidades de expresión de la era digital, asombran cada día inclusive a algunos lectores expertos y ortodoxos, quienes ven en el mundo digital una amenaza o un atentado hacia el objeto libro.

El libro solo existe en las estanterías como un objeto de museo si es que nadie los lee, porque la inmanencia del pasado ya no solo está en ellos, sino que va quedando plasmado en estos nuevos discursos llamados teóricamente multimodales. Entonces se puede afirmar que existe un nuevo hito en la historia del hombre tal como lo fue la imprenta o el cine, y éste es la creación de la web como soporte discursivo, espacio que permite la integración de los diferentes signos que si bien han estado siempre presentes en la cultura, porque son parte del mundo, permite articularlos de diferentes formas para entregar nuevos significados.

En palabras de Pardo (2007): (…) el discurso mediático y multimodal que circula por la web, es un objeto virtual que integra fuentes y creadores múltiples, para constituir un nuevo discurso, cuya imagen, sonido o secuencia se estabilizan con identidad propia; a esta operación Manovich (2006), la denomina composición digital. El resultado de esta operación rutinizada, convencionalizada y controlada desde el recurso tecnológico disponible, es un modelo cultural de tarea que posibilita el ensamblaje de sistemas sígnicos, recursos semióticos, códigos, con el propósito comunicativo de otorgar nuevo sentido.” (2007, p. 18)

En este nuevo escenario de época, cabe preguntarnos ¿Qué tan preparados estamos los docentes para entregar las herramientas necesarias para comprender esta nueva visión de mundo, plasmada en los discursos multimodales? Si bien, a nivel de MINEDUC, la multimodalidad figura como un contenido a abordarse, expresado en las Bases Curriculares de Educación Básica y Educación Media, asociados a la asignatura de “Lenguaje y Comunicación” y “Lengua y Literatura”; así como también explicitados en los “Estándares Orientadores para Egresados de Carreras de Pedagogía”, relacionados con las asignaturas recién mencionadas, sabemos que, por la complejidad de estos discursos, poseer las herramientas para interpretar este universo semiótico resulta también complejo. Tampoco se trata de dejar de lado la monomodalidad, sobre todo verbal tan presente en la cultura, sino más bien poder comprender que la realidad es holística y que los saberes culturales ya no solo están plasmados a través del código escrito. En este nuevo camino, se presentan nuevas tareas como por ejemplo, proveer de modelos de interpretación de estos discursos, desarrollar competencias interpretativas y productivas, para poder comprender el mundo y habitarlo de forma armónica, y transitar a lo que algunos autores denominan como alfabetización multimodal.

Claudio Pizarro
cpizarro@udd.cl
Coordinador Área
Lenguaje y Comunicación

Referencias bibliográficas
González, J. (2013). Alfabetización multimodal: usos y posibilidades. Campo Abierto, vol. 32 nº 1, pp. 91-113, 2013.
Hauser, A. (1998). Historia social de la literatura y el arte: desde el Rococó hasta la época del cine.  Madrid: Debate.1998
Kress, G. y Leeuwen, Van. T. (2001) Multimodal Discourse: The Modes and Media of
Contemporary Communication Discourse. Londres: Arnold.
Pardo, N. (2007). Mediatización, multimodalidad y significado. ponencia en PROSUL: Colombia.

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