Las preguntas esenciales

No es posible ser alguien que piensa bien y hace preguntas pobres. Las preguntas definen las tareas, expresan problemas y delimitan asuntos. Impulsan el pensar hacia adelante.
(L. Elder y R. Paul, 2002)

Las preguntas constituyen una herramienta central en el proceso de enseñanza aprendizaje. Si una lección contiene preguntas estimulantes, ésta tendrá sustancia y significado para los alumnos. Si tiene relación con el contenido, pero está aislada de las necesidades y contextos de los alumnos, el aprendizaje no será duradero, ni efectivo. Cuando se desafía a los alumnos con preguntas que los ayudan a ver la conexión entre el contenido y su propia vida, el aprendizaje no sólo será significativo, sino que se comprometerán en hallar las respuestas.

Tal como puntualizan Elder y Paul, “la calidad de nuestras vidas la determina la calidad de nuestro pensamiento. La calidad de nuestro pensamiento, a su vez, la determina la calidad de nuestras preguntas, ya que las preguntas son la maquinaria, la fuerza que impulsa el pensamiento. Sin las preguntas, no tenemos sobre qué pensar. Sin las preguntas esenciales, muchas veces no logramos enfocar nuestro pensar en lo significativo y sustancial.” (Elder y Paul, 2002).

Está claro que no todas las preguntas tienen el mismo poder estimulador del pensamiento. Algunas, y está bien que así lo sean, tienen relación con el currículo y sus contenidos, son cerradas, deben ser respondidas correctamente y, por tanto apelan principalmente a recordar y repetir. Otras estimulan la relación entre contenidos, son abiertas y animan, entre otras, a interpretar y comparar. Y por último, están las preguntas esenciales, las que tienen muchas respuestas, las que invitan a hacer uso del pensamiento crítico, las que construyen significados y mejoran la calidad del pensamiento porque lo enfocan en lo significativo y sustancial.

De esta manera, las características más relevantes de las preguntas esenciales son las siguientes:
– Ofrecen al alumno contenidos para ser descubiertos y escogidos.
– Presentan el aprendizaje como un viaje que no termina y que puede comenzar en cualquier momento.
– Invitan a la discusión, a la investigación y al debate.
– Reúnen variados contenidos, integran áreas y conceptos diferentes, en un todo significativo.
– Algunas no tienen una respuesta, muchas tienen múltiples respuestas y otras generan nuevas preguntas.
– Suelen parecer de respuesta obvia, pero el camino hacia la respuesta puede despertar el interés por el estudio de otra materia, y ella convertirse en el corazón del aprendizaje.
– Dan espacio para múltiples interpretaciones y perspectivas.
– Tienen el propósito de hacer pensar reflexivamente y a considerar las ideas de los demás.
– Serán esenciales dentro y fuera de la escuela.

A modo de ejemplo, se plantea el tema de la contaminación. Podemos enunciar una pregunta de contenido: ¿qué es la contaminación del medio ambiente? Una pregunta de relación entre contenidos: ¿por qué nuestros recursos naturales son importantes? Y por último, una pregunta esencial: ¿por qué debe importarnos el lugar donde vivimos?

Es importante considerar que las preguntas esenciales se transforman: generan más preguntas, dan origen a nuevas maneras de pensar y presentan nuevos caminos a seguir.

Pilar Mery
Directora Programa de Formación Pedagógica
pmery@udd.cl

Referencias Bibliográficas
Elder, L. y Paul, R. (2002). El arte de formular preguntas esenciales. California: The Fundation for Critical Thinking.

 

 

 

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