¿Sabías qué?...La manera como lideras la convivencia en el aula impacta en el aprendizaje de tus estudiantes?

Por María José Palmero B.

mjpalmero@udd.cl

Coordinadora Área Psicología

 

El Ministerio de Educación de nuestro País ([MINEDUC], 2005) define la convivencia escolar como “la interrelación entre los diferentes miembros de un establecimiento educacional, que tiene incidencia significativa en el desarrollo ético, socio afectivo e intelectual de alumnos y alumnas. Esta concepción no se limita a la relación entre las personas, sino que incluye las formas de interacción de los diferentes estamentos que conforman una comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva y es responsabilidad de todos los miembros y actores  educativos sin excepción”. Esta mirada pone de relieve el rol docente, pero no desde aquella autoridad que impone cómo se deben comportar los niños y adolescentes en el contexto educativo, sino que:

  1. Facilita que los estudiantes comprendan el sentido de las normas y límites.
  2. Co-construye junto con sus estudiantes aquellas normas que favorecen la sana convivencia y las consecuencias implicadas cuando una norma no se cumple. No significa que se normen todas las conductas, sino aquellas que son verdaderamente importantes para el grupo de estudiantes y para el profesor quien busca desarrollar aquellos valores propios del currículum de nuestra sociedad.
  3. Es consistente con el cumplimiento de dichas normas y consecuencias. Es decir, que aquellas normas y consecuencias siempre orientan el comportamiento, sin excepciones, sólo así los estudiantes podrán comprender que son verdaderamente importante y no sólo a veces.
  4. Aquellas consecuencias son reparatorias y no punitivas. Esto significa que como educadores y docentes, comprendemos –y así se lo transmitimos a nuestros estudiantes- que las normas de convivencia son compromisos que han sido construidos colectivamente y que permiten que con-vivamos unos con otros de la manera armónica y saludable. De esta manera, una falta a las normas de convivencia es una señal de que el compromiso entre una persona y la comunidad educativa, se ha roto. Es por eso que las consecuencias tienen como objetivo que esa ruptura (la falta de compromiso) sea reparada. Sólo así, nuestros estudiantes comprenderán el sentido de esa consecuencia y esa instancia sea una oportunidad real de aprendizaje y desarrollo para el o los estudiantes.

 

 

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