La salud y la educación en beneficio de nuestros estudiantes, un enfoque transdisciplinario

El enfoque multidisciplinario hace referencia a la estrategia de trabajo que integra a profesionales de varias disciplinas con el propósito de intervenir en la solución de un problema o tarea. Requiere del aporte de varios profesionales que intervienen de acuerdo a su expertiz de manera aislada para el logro de objetivos comunes (como el beneficio, desarrollo y/o bienestar de un niño/a).

La interdisciplinariedad contempla un grupo de expertos (profesionales y técnicos) que comparten tareas y objetivos y a su vez contenidos, de manera que aúnan intervenciones propias de cada área sobre el objetivo relacionado con un niño/a o su familia, considerando la realidad y contexto existente en cada caso o situación.

Sin embargo, por otra parte, el enfoque transdisciplinario es un enfoque científico, cultural, espiritual y social que no niega los enfoques anteriores, pero se propone trabajar de manera sinérgica  dada la acción simultánea de los distintos niveles de realidad y contexto involucrados. Va más allá del enriquecimiento de las disciplinas con diferentes saberes y del intercambio epistemológico y de métodos disciplinarios. Aquí las disciplinas están relacionadas entre sí, a través de ellas y más allá de todas, buscando el máximo nivel de integración de las diferentes expertices, tales como la educación de párvulos, la psicología, la psicopedagogía, la psicomotricidad, la fonoaudiología, la enfermería, la medicina, la psiquiatría, la terapia ocupacional, la medicina tradicional, etc. (en una lista casi sin fin).

Cuando aspiramos trabajar con un enfoque transdisiplinario, todas las disciplinas o expertices se vuelven igualmente relevantes para la consecución de objetivos comunes a los distintos profesionales, sin embargo los educadores cobran un rol protagónico en la pesquisa oportuna de cualquier situación que requiera un abordaje transdiciplinario, debido a que somos nosotros quienes nos relacionamos con los niños/as y adolescentes durante más tiempo, incluso que su familia.

Es por esto que un educador/a debe desarrollar habilidades que favorezcan la observación rigurosa de sus estudiantes. De hecho, los estándares pedagógicos para la formación inicial docente, plantean esta habilidad como necesaria para ejercer la docencia de calidad: Aplica métodos de evaluación para observar el progreso de los estudiantes y utiliza sus resultados para retroalimentar el aprendizaje y la práctica pedagógica (Estándar pedagógico N° 6 para las carreras de Educación de Párvulos, Básica y Media).

Es relevante que los/as educadores/as podamos trabajar transdisciplinariamente con otros profesionales. Imagina cómo puede beneficiarse un preescolar cuando su educadora comparte objetivos y diseña estrategias comunes con el pediatra tratante o con la enfermera que realiza el control sano en el consultorio y de esta forma, integra a la familia para apoyarlo en su proceso de  desarrollo y aprendizaje. O bien, el trabajo transdisciplinario entre un educador de Enseñanza Media y el psiquiatra de un/a adolescente.

La invitación a trabajar transdisciplinariamente está hecha: toma el liderazgo y la iniciativa a trabajar con aquellos profesionales que se involucran con tus estudiantes y verás cómo este enfoque favorece la efectividad de las intervenciones, beneficiándolos/as  directamente a ellos/as.

María José Palmero

Psicologa

Coordinadora Área Psicología de la Educación

Facultad de Educación

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