Reflexiones sobre la enseñanza media, los profesores y las tareas de formación

Como etapa crítica en el desarrollo de los jóvenes y adolescentes, la enseñanza media, transición entre el espacio de contención en el mundo escolar y de incertidumbre al mirar el futuro de educación superior o de entrada al espacio laboral, constituye el período de mayor cambio bio-psico-social (WEINSTEIN, 2001). Y la escuela, con sus profesores, directivos, apoderados y todos los actores que de ella participan, es el escenario donde -en el marco de esta tensión- el estudiante recibe las herramientas  y destrezas para la vida adulta.

El proceso educativo al cual se ven enfrentados los estudiantes de educación media debe mantener como norte u orientación obligada,  el aprendizaje permanente como forma de vida que permita la autonomía efectiva del individuo, el fortalecimiento de los valores que le otorga la escuela y que lo perfilan como un individuo con actuar ético y el ejercicio de su ciudadanía adquiriendo e incorporando la participación juvenil, sea ésta jerarquizada o transversal, permitiendo en ello el desarrollo pleno de la persona humana.

Los desafíos que la educación media presentan hoy, entre otros, incluyen cobertura y deserción, calidad en los aprendizajes y ciudadanía. Desafíos a los que se debe atender desde aquellos que ocupan la responsabilidad de preparar y poner en marcha políticas públicas relacionadas con la educación del siglo XXI, aquellos que forman y capacitan a los docentes en ejercicio  en los colegios y liceos y de la comunidad que participa en la educación de los estudiantes hoy.

Sobre cobertura y deserción, la clave está en el acceso y la permanencia de los estudiantes  en el sistema escolar. La matrícula en educación media ha aumentado de un 16% en 1990 a 33% en 2010 (WEINSTEIN, 2001), lo que podría resultar un salto significativo, sin embargo, según datos del censo 2012, el porcentaje de personas en Chile que han logrado cerrar su ciclo de estudios, como nivel de instrucción máximo, en enseñanza media científico humanista es sólo el 28,49%, mientras que el registro de aquellos que lo han hecho en educación media técnica es del 10,74%. En definitiva, aún  se hace estrictamente necesario Invertir recursos, a nivel de política pública, para desarrollar y mejorar espacios que permitan una cobertura del 100% de los estudiantes que pasa a este nivel de transición previo a la formación en educación superior y además que estos colegios y liceos constituyan una alternativa efectiva y cercana a los estudiantes para que terminen esta etapa y continúen la siguiente con la colaboración y participación de todos quienes contribuyen en su formación.

La calidad de los aprendizajes, esencial en el proceso formativo, se reorienta a la instalación del nuevo curriculum nacional expresado en  nuevos programas para los estudiantes desde séptimo básico a tercero medio que corre en paralelo a la adecuación de los proyectos educativos de las instituciones de educación media a nivel país. Eso nos obliga a formar  un cuerpo de profesionales de la educación en general y de profesores en particular que requiere de la rápida apropiación de estas adecuaciones, la capacidad de presentarlos de forma significativa y, por sobre todo, que incorpore de forma efectiva y eficiente la reflexión pedagógica posibilitando la innovación y el ciclo de mejoramiento permanente. Desde esta perspectiva el ser capaces de abordar el curriculum no sólo desde la línea disciplinaria, sino que también de estrategias que permitan al estudiantes desarrollarse como ciudadanos responsables y reflexivos (aprendizaje para la vida).

Es de gran relevancia entonces la formación ciudadana, donde el desafío de la comunidad educativa de liceos y colegios es orientar hacia la incorporación, en los jóvenes estudiantes de educación media, de competencias que les permitan desenvolverse como ciudadanos democráticos enriqueciendo su desarrollo personal. Cultura cívica que incluye valores y actitudes orientadas desde la familia y con el acompañamiento permanente de los profesores y profesoras que entienden la etapa adolescente como aquella en la cual se viven cambios físicos, psicológicos y sociales que deben ser orientados a la formación inclusiva, diversa y tolerante.

Raquel Rebolledo
Directora
Programa de Formación Pedagógica
Concepción

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